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{CULTURA / EXPOSICIONES}

Y deconstruir lo vivido para componer la piezas de una memoria mejor

Carlos Rosales expone 'Nostalgia' en la Fundación Marguerida Montferrato de Balaguer

"Somos cuentos de cuentos contando cuentos, seguramente nada". Lo dice Carlos Rosales que expone sus obras en la Fundación Marguerida de Montferrato de Balaguer -cuyo director artístico es José Carlos Balanza- bajo el título de 'Nostalgia', pero ¿cuál es la nostalgia a la que se refiere Rosales? "No trata de la añoranza y la tristeza que contemplan la pérdida de aquellas dichas que nos hicieron felices en otro tiempo -describe el catálogo de la muestra- si no de ese sentimiento de aceptación y posterior felicidad de pertenecer al continuo e imparable transcurso del tiempo y a la natural mutación de lo que compone y conforma el mundo; es decir, de todo aquello que configura la realidad de nuestras vidas, realidad en la que, utilizando una metáfora del propio Carlos Rosales, naufragamos, y lo hacemos tanto en la totalidad del tiempo (el pasado, el presente y el futuro), como en la materialidad de la memoria o en la inmaterialidad del olvido".

 

'Nostalgia' revela la forma de mirar el mundo del artista y el asombro y la atracción que generan en su proceso creativo los detalles. "Carlos Rosales se detiene en lo insignificante para liberar la belleza oculta de las cosas, en busca de su sentido y su luz. Puede que las obras solo necesiten ese pequeño esfuerzo de hacer palanca, de clavar en su justo lugar la mirada, la sensibilidad y el entendimiento para que, por un instante siquiera, la luz ilumine por primera vez la obra que una vez vista, e independientemente de su naturaleza o cualidades mecánicas se abre a infinitos significados".

 

Recuerda el catálogo de 'Nostalgia' que "Rosales continúa puliendo sus obras con destreza de artesano en la pulcra atmósfera de laboratorio, sus obras se presentan ante nuestros ojos con la tramposa apariencia de inocentes ejercicios escolares, aunque en el fondo son virtuosas creaciones que han evitado conscientemente que los amaneramientos del creador perturben el recogimiento en el que se sume el espectador al contemplarlas. La obra de Rosales es un señuelo magnífico –pausado y tierno, en ocasiones-, que busca iniciar el camino sin dependencias de la corriente artística dominante ni sus tramoyas teóricas, haciendo que la relación artista-espectador, mediada por la obra, sea de una insólita simplicidad, alejándose incluso de las maneras de los artistas de su tiempo, de las referencias visuales del arte encadenado a la carrera de su improbable evolución y dejando al descubierto, si quien mira está atento, las generosas fisuras por las que deslizar nuestra dilucidación".

'Nostalgia' también habla del deshacer y el hacer, de la construcción "de todo aquello que nos conforma a partir de otras estructuras, demolidas o erguidas, sobre las que continuamente recomponemos nuestras vidas". En la exposición, los soportes que utiliza indistintamente el artista son el dibujo, la pintura, la fotografía, el vídeo, la instalación o la palabra. Palabras que son los elementos con las que construye los textos que cuentan sus pensamientos y sus obras. "Palabras y textos que se vuelven más técnicos cuando son los que desarrollan su labor docente como profesor de audiovisuales, lo mismo que ocurre cuando el destino de sus palabras es para aquellos textos y reflexiones destinados a la gestión de comisariado de exposiciones como es el caso de Arte en la Tierra o el Museo de Arte Contemporáneo del Camino o para las que determinaron las responsabilidades de la dirección artística de los Encuentros de Arte de Sajazarra desde el año 1998 hasta el año 2012".

 

Las obras de Carlos Rosales requieren una reacción interpretativa por quien las observa, "no solo un deleite por las partes que la constituyen, técnica y compositivamente, sino de la significación que se esconde tras la amalgama de materiales que el artista ha seleccionado específicamente para dar forma a sus obras".

 

La idea que el Carlos Rosales tiene de entender el proceso creativo la detalla el propio artista en el texto que acompaña a la muestra. "Hace unos años, para realizar una obra, corté una rama de olmo seca con una sierra. La corté con cuidado en finas láminas, tantas como palabras contiene el poema 'A un olmo seco', de Antonio Machado, uno de mis poetas preferidos. En cada rodaja de madera, escribí cada una de las palabras del poema de una manera que yo decidí bella y, con todos los cortes, armé una obra en la que aparecían todas desordenadas de forma que, inevitablemente, se perdía el sentido de lo escrito. En este proceso, sin duda, malogré el texto, pero descubrí una imagen que contenía, desconcertada, el eco del poema. Las palabras seguían estando allí, en mi trabajo... pero ahora eran de otro modo". Asume Rosales que "para construir una obra, desbarato lo que intuyo saber de algo, despedazo mis seguridades, mis recuerdos y, con los restos, monto lo que no existe con la necesidad de que se apoye en lo que admiro. Es como si lo que creo saber, me sirviera de materia para recomponer cosas que ya nunca serán como las recuerdo, seguramente porque nunca las he sabido con certeza. Sospecho que esta forma de trabajar me ayuda a entenderme; tengo presente lo que me admira y trato de recordarlo mientras trabajo".

 

De alguna manera, la memoria es protagonista del proceso creativo de Carlos Rosales. "La memoria es una de las materias que utilizo a menudo en mi obra. Para mí, aquello que se solidifica en el recuerdo y que es capaz de crear una imagen perdurable es importante. Los conceptos que surgen de ella, representan un recurso que me permite avanzar, así que a lo largo de mi vida trato de atesorar imágenes mentales de todo lo que me interesa. Mi sorpresa es que, siendo consciente de querer hacerlo, tengo la certeza de olvidar más imágenes que las que consigo recordar. La pérdida, inevitable, forma parte del proceso. A menudo y rindiéndome a la evidencia, decidido trabajar también con ella. Todo lo que no puedo retener, lo que desaparece en mi vida forma parte de mi trabajo tanto como lo que tengo, de manera que soy muy escrupuloso dando cuerpo a las imágenes que retienen lo que soy y lo que he perdido siendo. Una de mis pérdidas más valiosas, porque con ella lo pierdo todo, es el tiempo. Mi tiempo. El tiempo del que hablaba magistralmente Marcos Giralt Torrente en su libro y del que prácticamente ya no recuerdo salvo la sensación de lo leído y un título estupendo: 'Tiempo de vida'".

 

Asegura el artista riojano que "pienso que estamos hechos de tiempo y de memoria y no tanto de agua como nos dijeron, así que sin otra opción que la de perder mi tiempo y mi memoria mientras vivo, no veo mejor opción que la de crear realidades más o menos seguras a las que aferrarme". Es así como Rosales entiende 'Nostalgia'. "Esta exposición en la Fundación Marguerida de Montferrato, contiene mis cuentos, mis historias y me contiene a mí. He vuelto a destrozar en ella mis recuerdos para reconstruirlos de nuevo en imágenes, en fotografías, en vídeos, en pinturas y en objetos para comprobar qué es lo que estoy perdiendo, qué es lo que no puedo retener de otra manera: la vida, mi trabajo, lo que necesito y lo que deseo. Todo en esta exposición se rompe ante mi vista con la esperanza de estar construyendo con cada una de las piezas una memoria mejor"./Javi Muro.

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