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Raimon Cooper, un ilicitano en la corte del rey Gambrinus

Raimon Cooper es sin duda uno de los nombres relevantes del panorama cervecero actual, polivalente, y a veces omnipresente, Raimon es de esas personas inquietas que viven por y para la cerveza. Este ilicitano, de padre galés, mamó el mundo de la cerveza desde bien pequeño y poco a poco se fue dando cuenta que acabaría inmerso en este gran líquido hasta que en el año 2007, después de licenciarse en Ciencias Políticas, y tras concederle una beca en Bruselas, descubrió la infinidad de estilos, marcas, aromas y sabores que la cerveza podía tener.

 

Fue precisamente en Bélgica donde se dio cuenta de la cultura que allí había por la cerveza, el aprecio y el orgullo que allí sentían por su producto local, que en definitiva formaba parte de su cultura e historia. Esto le alentó para decidirse a elaborar sus propias cervezas en su Elche natal, tratando de dar a sus cervezas ese carácter local que había vivido utilizando para ello ingredientes autóctonos como el cantueso, la granada, el melón de Carrizales, el dátil, etc...

 

Tras formarse con diferentes cerveceros y como dice el “aprendiendo de aquellos que saben más que yo”, nació Illice Augusta, la cerveza de Elche, cuyo nombre hace honor a la denominación que los romanos dieron a esta bonita ciudad alicantina. Además de su propia cerveza y proyecto, Raimon también ha trabajado en cerveceras como By The Horns Brewing Co. en Londres, y ha estado al cargo de la fábrica de cerveza nacional de Guinea Bissau. Y por si esto fuera poco, desde hace unos años, es profesor y coordinador de los Cursos de especialización en Cerveza Artesana y Micro-cervecería, que recientemente han dado el salto para llevar sus formaciones a países como Perú, Colombia, Argentina, México, Chile y Ecuador.

 

Lo que está claro es que Raimon disfruta con la cerveza, no solo elaborándola si no también compartiendo sus conocimientos y experiencias con todo aquel que quiera escucharle. Y he de decir, por propia experiencia, que es un placer escucharle y aprender de él, es como una verdadera enciclopedia abierta. Por todo esto Raimon Cooper  es uno de los nombres importantes del panorama cervecero en nuestro país, y he tenido el placer de charlar de nuevo con él./Unai López

 

SPOONFUL.- Raimon, la primera pregunta no podía ser otra, ¿qué cerveza tienes ahora mismo a tu lado o a punto de beberte?, porque estoy seguro que tiene que haber una.

Pues como es por la mañana, tengo café, pero las próximas que caerán que tengo en la nevera son una Doble IPA de un antiguo alumno, 'Sin pecado' y otra de los amigos de 'Ceuta Star', la única micro española en África.

 

S.- Cerveza artesanal, cerveza de autor, cerveza de calidad o cerveza a secas… ¿cómo la llamamos? ¿Y por qué?

Pues para mí, cerveza a secas, no me gustan los apellidos en la cerveza; de autor, me suena muy rimbombante, y luego cosas como gourmet y premium no me gustan nada, hay quién incluso se autodenomina Super Premium. Lo de artesanal tampoco me convence pero me parece un apellido más necesario para diferenciar un producto de otro más industrial, aunque la frontera entre artesano e industrial es muy difusa.

 

S.- ¿Qué esperas en una cerveza? Que te sorprenda, que te guste, que sea fácil de beber...

Que cumpla el cometido para el que fue pensada, no tiene porque ser fácil de beber, si ese no era el objetivo del fabricante, ni estar encorsetada dentro de los parámetros de un estilo.

 

S.- De entre todos los proyectos que tienes en marcha, o que has afrontado hasta ahora, creo que en el que más centrado estás últimamente es en el de los cursos de la Universidad de Alicante, ¿cómo, cuándo y por qué surgió la idea de estos cursos? 

Pues el director del curso, Raúl Tejerina, volvió de EEUU con la idea de montar una micro-cervecería, pero pronto se dio cuenta de la falta de formación cervecera asequible que había en España y dirigió sus esfuerzos a crear los Cursos de especialización en cerveza artesana y micro-cervecerías.

 

S.- Estas formaciones son de un alto nivel y están teniendo una enorme aceptación, pero yo destacaría, además de la calidad de los contenidos, el nivel docente con el que contáis. ¿Cómo habéis conseguido juntar a tantos profesionales de este nivel? ¿Teníais claro desde el principio que esto era algo imprescindible para este proyecto? 

Para que los cursos se consolidaran como un referente era necesario contar con los profesionales del sector que ya llevaban un tiempo haciendo las cosas bien y poder aprender de sus experiencias y errores, esto es algo que valoran mucho los alumnos y uno de los factores diferenciales de los cursos. Los cerveceros que participan como profesores en el curso se mostraron encantados con la iniciativa y dispuestos a participar desde el primer momento, es un lujo poder contar con Boris de Mesones, David Castro y Fernando Campoy entre otros.

S.- Tanto a nivel profesional como personal, ¿cómo ves el panorama cervecero actual en nuestro país? ¿Qué opinas de este crecimiento tan exorbitado de los últimos 5 o 6 años donde se ha llegado a crecer un 1600 por ciento en la creación de micro-cervecerías? 

Hay gente que está haciendo las cosas muy bien e incluso ganándose una buena reputación a nivel internacional, muchas cerveceras se han quedado en el camino en estos seis años y han cerrado, no siempre, pero principalmente por tener un mal producto. Fuera de las grandes ciudades el panorama cervecero es complicado y a los pequeños productores les cuesta entrar en el mercado, además, muchas veces la calidad de sus cervezas deja bastante que desear, aunque hay honrosas excepciones.

 

S.- Los que lleváis años en esto, ¿os imaginabais algo así?, ¿Crees que este crecimiento tan rápido puede llegar a ser en algún momento incluso perjudicial para el consumidor o para el sector? ¿Tocaremos techo en algún momento? 

Viendo el panorama cervecero en otros países era inevitable que España se contagiara también de la pasión por la cerveza artesana, pero aún queda mucho camino por recorrer y aún queda bastante para tocar techo, pero el mercado se consolidará y quedarán las que hagan las cosas mejor. Lo que si que perjudica al consumidor y a los fabricantes que hacen las cosas bien son los productores que hacen mala cerveza y la venden.

 

S.- De momento las cosas parece que están yendo muy bien y que el nivel de calidad de las cervezas artesanas españolas está muy bien situado, una prueba de ello son los últimos movimientos económicos y estratégicos de las grandes industrias de la cerveza (españolas e internacionales), que se están subiendo a este carro con la adquisición de diferentes marcas para no perder cuota de mercado o con la creación de nuevas gamas de estilos más orientados al 'craft'. ¿Hasta qué punto crees que esto es preocupante para el sector más minorista?

Mientras hagan las cosas bien el máximo beneficiado va a ser el consumidor, pudiendo obtener buena cerveza a un precio más asequible. Que las grandes cerveceras se preocupen es sinónimo de que se están haciendo las cosas bien, es un sector en auge y quieren su parte. Hasta ahora los esfuerzos de las grandes han sido algo infructuosos, pero están aprendiendo poco a poco y cada vez harán productos mejores, por lo que sólo las artesanas que hagan las cosas bien podrán competir. Y muchas artesanas las comprarán a golpe de talonario, de eso no cabe duda. Admiro a los cerveceros que deciden no vender a una cervecera grande, pero entiendo a los que venden, ya que a parte del dinero, les dan los medios para hacer lo que quieran, aunque muchas veces la calidad de las cervezas no es la misma después de una venta.

 

S.- Tú has trabajado en fábricas grandes y en fábricas pequeñas, ¿dónde te has encontrado más a gusto?

En ambas he aprendido mucho, en las pequeñas trabajas mano a mano con los ingredientes y es un trabajo mucho más físico, en las grandes todo es mucho más cómodo y automatizado, pero pierde algo de romanticismo. Aunque no echo de menos apilar a mano barriles llenos en cuatro alturas, ni vaciar el bagazo a 40 grados. Trabajar en una fábrica pequeña es más estimulante ya que te da la oportunidad de crear muchas cervezas nuevas y experimentar, pero en una grande se aprende mucho sobre procesos.

S.- ¿Algún consejo para los que están pensando en lanzarse a esta aventura? 

Formación, formación y formación. Recomiendo nuestro curso, no porque sea nuestro sino porque es bueno y asequible. Que no se deje embaucar por cualquiera que venda equipos, que se informe bien antes de lo que va a comprar y que tenga todo muy estudiado antes de lanzarse al ruedo, que elija bien a sus socios y que no arriesgue un capital que no tiene para montar una fábrica.

 

S.- Salvando las distancias entre ambos modelos de negocio, ¿micro-cervecería o brewpub?

Lo que más beneficio da es poder vender la cerveza que elaboras directamente a precios de hostelería, por lo que diría que en principio brewpub, pero una microcervecería tiene más posibilidades de crecimiento. Aunque luego un brewpub también puede expandirse y abrir cadenas de brewpubs, y además muchas micros empezaron como brewpubs. También muchas micros tienen su taproom y representa una parte importante de su negocio, por lo que también pueden ser modelos complementarios.

 

S.- ¿Cuál es tu opinión sobre los concursos cerveceros que se realizan en España? Crees que tienen una buena base y están bien fundamentados o sin embargo crees que son muy selectivos y no están hechos para todos?

Pues nos hace falta un gran concurso, un Spanish Beer Cup, a ver si alguien se lanza al ruedo y lo organiza. De momento el concurso con más prestigio es el Barcelona Beer Challenge. Se están formando bastantes jueces BJCP y la gente que hoy juzga concursos de cerveceros caseros se irá curtiendo y de aquí a un par de años tendremos un buen puñado de buenos jueces. 

 

S.- Tú que viajas mucho y te mueves entre tantos profesionales internacionales, ¿cómo se ve a nuestras cervezas más allá de nuestras fronteras?, ¿estamos dando la talla? 

Hay cerveceras como Naparbier y Garage Beer Co que elaborando NEIPAS que están teniendo mucha aceptación fuera de España. Y cada vez veo más gente de fuera que habla bien de las cervezas españolas.

 

S.- Además de seguir con los cursos, ¿tienes algún otro proyecto a la vista? 

Si, una especie de proyecto nómada del que os iré poniendo al día, pero será para 2019-2020.

 

S.- Para terminar Raimon, una cerveza para beber con amigos y una cerveza para beber en soledad.

Pues hablando de cervezas nacionales, con buen tiempo y para beber a litros la Session IPA de la Pirata y en invierno la stout de ORDUM, para tomar en casa tranquilo, Mala vida de Montseny.

 

Unai López/'Del grano a la copa'

 

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