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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}

Hacer café

El café, cuando se hace, hay que hacerlo lento, disfrutando del momento previo a que acaricie con suavidad tus labios y saboreándolo cada día como si fuera la primera vez. Y al mismo tiempo como si fuera la última. De vez en cuando lo olvido, hasta el punto de pensar que no lo extraño, pero al llegar la noche el insomnio me envuelve con los restos de su aroma, susurrándome al oído lo ilusa que puedo llegar a ser. Extraño su manera de hacerme café casi tanto como echan en falta su cuerpo mis sábanas de madrugada, al igual que su risa, su risa y su manera de conseguir que yo sonría en los días más oscuros, generando en ellos más luces que sombras. Pero lo que más extraño, y admiro de él, es la capacidad que tiene para unir de nuevo todas sus piezas cada vez que le rompen, y reconstruir con ello lo más bonito que tiene, aunque no lo sepa: Él. Porque los hombres también pueden ser bonitos. Y él, hasta en pedazos, es el más bonito de todos./Raquel Villar



Autor: Raquel Villar

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