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{ENTREVISTAS}

'La creatividad surge y tienes que ir a por ella'

Paloma Arpa es fotógrafa, diseñadora gráfica, publicista y escritora

Paloma Arpa es fotógrafa, diseñadora gráfica y publicista, con más de 20 años de profesión. Además escribe. En estos momentos se encuentra sumergida en una novela. En Instagram acompaña sus fotos de sugerentes y poéticos textos. Paloma nació en La Nava de Ricomalillo, en la comarca de La Jara, provincia de Toledo. Desde muy pequeña -apenas con un año- su familia se trasladó a Madrid donde reside desde entonces. Al referirse a su relación con la fotografía, Paloma habla de rodaje, de un proceso y una serie de circunstancias que le han llevado a amar la fotografía. Decidió estudiar en una escuela de fotografía y obviamente, desde ese instante, quedó enganchada. Prosiguió su formanción en el Diseño de Moda -recuerda que su madre era modista- y ya desde el primer año comenzó realizar trabajos de publicidad con empresas que la solitaban. "No existían los pogramas de edición, ni la tecnología de la que disponemos ahora; era todo más artesanal -resalta Paloma- pero la fotografía tenía un empaque que hacía que fuera atractiva para la publicidad". Recuerda como en aquella época buscaba localizaciones para sus fotografías de producto, como piscinas vacías o canchas de tenis.

 

Paloma compaginó sus estudios de diseño de moda, joyería y marketing con el trabajo en una industria cárnica. Trabajo por la mañana, estudios por la tarde. "Trataba de formarme -señala- en todas esas asignaturas que complementaban esa ráiz ligada con la creatividad y con aquellos elementos que te ayudan a sentir que no es sólo moda, es mucho más". Asegura que en aquella época todo le interesaba, "me apuntaba a talleres, quería aprender de los mejores y todo conectaba con mis trabajos de publicidad y fotografía". En la fotografía de Paloma Arpa destca también su trabajo artístico con un estilo propio muy definido en el que nos centramos en esta conversación./Javi Muro

 

SPOONFUL.- ¿Qué es para ti la fotografía?

Para mí la fotografía es un modo de expresión, de canalizar emociones, de abrir mi alma y expresar lo que siento; es quererme a mí misma, escucharme y verme. 

 

S.- ¿Crees que la fotografía tiene más que ver con la estética, con la búsqueda de la belleza como una forma de expresión, de contar algo?

Se dice que la fotografía es un transformador estético a ese conducto de hacerlas extraordinarias, Bellas. Tiene que ver con realzar la belleza de cada persona, claro que sí, muchas veces tenemos delante de la cámara a personas y como fotógrafa te das cuenta de que tienen un potencial que ni ellas mismas imaginan. Al contemplar el resultado se sorprenden, y ahí te sientes única al saber captarlo, eso se llama magia. Hasta yo misma no soy la misma persona delante de la cámara un día u otro, voy descubriendo cosas nuevas de mí y eso me hace amar aún más la fotografía, porque es mi flotador al que agarrarme ante cualquier situación. He trabajado con terapeutas y es sorprendente la aportación y la ayuda que la fotografía ofrece a las personas en tratamiento.

 

Por otro lado, es obvio que a través de la fotografía mostramos y contamos historias… hay memoria en las imágenes que realizamos; en muchas de ellas… esas que van a vivir para siempre.

 

S.- ¿Siempre quisiste ser fotógrafa?

Antes de tener una cámara recuerdo en el colegio en Puente del Arzobispo, cuando salíamos a pasear había unos paisajes increíbles y recuerdo colocar las manos y con ayudas de los dedos crear un cuadro, un encuadre donde marcar lo que estaba viendo, lo que me parecía mágico. También recuerdo acudir a la biblioteca para ojear, una y mil veces, libros de fotografías antiguas, me gustaba mucho verlas, aprendía al observarlas. Las contemplaba una y otra vez porque siempre encontraba algo nuevo en ellas, sobre todo historias. 

 

La fotografía la descubrí muy joven y ya me enganchó, era todo un ritual porque después de la cámara estaba ese proceso de revelado donde veías que aparecían las imágenes por arte de magia, en el cuarto oscuro el mundo se paraba. 

 

S.- ¿Cuándo y cómo descubriste que la fotografía era lo que te gustaba realmente?

En el colegio siempre me gustó mucho dibujar; las monjas me pedían hacer los carteles cuando había alguna fiesta o algo que resaltar, siempre imaginaba una imagen fotográfica, al no tener allí una cámara dibujaba. Pero la fotografía era un vehículo más rápido para crear me llamaba mucho la atención.

S.- ¿Existe tradición artística en tu familia?

Sí; en mi familia hay varios artistas. Mi hermano es un pintor hiperrealista y mis sobrinas son bailarinas profesionales. El arte y la cultura siempre ha estado presente. En mi caso, llevo muchos años en el mundo de la imagen como publicista. Empecé creando mis propios diseños dibujandolos con aerógrafo. Me he reinventado mil y una vez; avanzando junto al desarrollo de la tecnología. Un mundo duro cuando eres autónomo, cuando tienes que gestionarte tu sola todo y tratar con todo tipo de personas.

 

S.- ¿Recuerdas cuál fue tu primera cámara?

Mi primera cámara me la trajo un primo mío de Algeciras porque allí eran más económicas. Era una Ricoch y creaba unas fotografías increíbles, me enganché de una manera impresionante, cogía a mis hermanas y en una casita que tenía mi madre de campo las metía dentro de una chimenea enorme, el tiro de la chimenea era negro y se colaba la luz por la parte superior y eso creaba un ambiente espectacular. Aprovechaba la luz de las ventanas, telas, atrezo y hacía retratos chulísimos. Entonces ya hablaba de magia, la fotografía me atrapaba cada vez más y más. Recuerdo enseñar mis fotografías a profesionales y me decían que eso era la suerte del principiante, cuando los volví a ver al cabo de los años nos reíamos al recordar esa frase.

 

S.- ¿Con qué equipo trabajas ahora?

Ahora, desde hace ya bastantes años, trabajo con Canon y Sony. También tengo una Nikon F3 analógica que me tiene enamorada.

 

S.- ¿Existe diferencia a la hora de abordar tus trabajos profesionales de los personales?

Siempre hay diferencia cuando se trata de un trabajo u otro. Hay trabajos que te dan unas pautas y no puede salirte de ellas, pero cuando se trata de un trabajo creativo o te dejan hacer le pongo ese ingrediente que yo llamo magia, que es la creatividad, aunque en todos los trabajos le pongo muchas ganas como si fueran para mí. Los trabajos personales hablan mucho de mí y en ellos hay muchos ingredientes a la hora de crearlos necesito poner un ambiente, la música nunca me falta y ahí es donde me empieza fluir la creatividad. En mis fotografías tiene que existir algo; algo que me llame poderosamente la atención, aunque sea un gesto pequeño.

S.- Tus fotografías resaltan por un estilo muy personal y definido, algo complicado de lograr. ¿Has creado un mundo paralelo propio en tus imágenes?

Me alegra que se entienda y se vea así. Sí, afirmativo, trato de crear un mundo correspondido, un mundo donde me suelto y sin previo aviso surge la imagen. Un mundo donde la fotografía artística habla, cuenta, emociona y fluye. Siempre me ha llamado la atención cualquier estilo de fotografía, la he amado y la amo. Desde muy joven he pasado por todos los procesos, un examen continuo por el avance de la tecnología. He conocido lo que es por supuesto la fotografía analógica y pasar a lo digital era cómodo, aunque echabas de menos esos 35 mm o el formato que utilizaras, porque sentías que era más expectante, no veías la imagen hasta que no revelabas, pero las imágenes salían siempre como uno quería. Lo digital fue un gran cambio, tanto que todo el que tenía una cámara se sentía fotógrafo, ahí se coló el intrusismo hasta ahora.

 

Hubo una época en el que pensé en dejar la fotografía, una parte de mi vida se tambaleo, guardé mi cámara y todo lo que tuviera que ver con ella, quería apartarme de esa etapa, romper con todo. Curiosamente todo me llevaba a la fotografía, me salían trabajos como nunca, ahí vi que esto era imparable, la fotografía me perseguía y volví a coger la cámara simplemente para trabajo. Pero la vida me llevó, me condujo una vez más a agarrarme a la cámara a dedicarme a ello… es curioso el destino.

 

S.- En tus fotografías artísticas y personales predomina, además, el autorretrato. ¿Qué te ofrece el autorretrato?

El autorretrato, de la manera que lo estoy llevando, nació de un momento muy duro en mi vida, donde yo quería expresar lo que estaba sucediendo, lo que estaba pasando, para cuando ese momento pasara poder verme ante esa situación superada, descubrí que eso era una terapia para mí. Tal cual como lo pensé se creó. Al cabo de unos años volví a ver esas imágenes y leer las palabras que la habían apoyado y me sorprendí, me pareció increíble que yo las hubiera creado y escrito los textos que las acompañan. Crearlas me dio mucho valor. Fui descubriendo que en los momentos de bajón tenía un mundo en el que me podía refugiar, que me podía apoyar en las imágenes. Descubrí al mismo tiempo que la fotografía -los autorretratos- me daba fuerza, porque con independencia de cómo me encontrara me veía reflejada en ellas de una manera distinta, poderosa y artística, eso me daba fuerza y empuje. Ese aderezo de felicidad, dopamina, oxitocina, serotonina, endorfina… felicidad.

 

Por otro lado, en el autorretrato veía la facilidad de que en el momento que quisiera podía crear, porque la creatividad surge y tienes que ir a por ella, de esta manera no tenía que esperar a contratar un modelo que algunas veces me fallaban y otras veces tenía problemas para publicarlas imágenes, así que decidí plantarme delante de la cámara y que la magia apareciera por todos lados. 

 

S.- Un estilo que atrapa e invita a no quedarse en la primera mirada que vayas más allá.

Sí, es obvio mis fotografías tienen un estilo definido, aunque a veces me apetece romper y buscar otros caminos, pero al final siempre vuelvo a ese lado el lado más artístico el que más me gusta, el qué cuando edito es como coger mi pincel y darle ese toque final que yo quiero, que me permite resaltar lo que siento y me transmite la imagen. Si fuera pintora pintaría el mismo estilo, la misma imagen.

 

Me seduce mucho lo artístico, admiro a muchísimos pintores, como se realza una figura, un cuerpo, un movimiento, un gesto y esa composición con cualquier detalle que la acompaña.

 

Y la idea de no quedarse en la primera mirada me lo han comentado y para mí es muy importante, la fotografía tiene que hablar, que dirigirte a el detalle. La mirada no se ensaya, la mirada surge, la mirada habla, la mirada crea, invita…

 

S.- ¿Cuál es el secreto para generar sensaciones tan intensas a través de una cámara de fotos?

El secreto es que no hay secreto; hay sentimientos, dejarse llevar, poner todo el cariño y el amor de uno mismo, desnudar el alma.

 

S.- ¿Qué te influye? ¿Qué te inspira? ¿Te influyen otras artes -literatura, cine, música...- a la hora de realizar tus fotografías?

Por supuesto que me fluye todo lo que es arte, todo me interesa, tú lo has dicho, literatura, cine, música, pintura, danza, me influye imágenes, personas que te cuentan sus historias, las que no dicen nada y todo, esos gestos que sin hablar lo dicen todo. Antes de empezar un reportaje intento calentar motores, lo primero me pongo un té, mi tableta de chocolate negro y un boceto, o bien ojeo artistas, ahí ya me pongo como una moto, ya me entra el gusanillo de crear y me meto en mi estudio, mi música y mi tiempo sin reloj.

 

S.- ¿Existe una historia detrás de cada fotografía? Te gusta acompañarlas de un texto, ¿no?

Siempre hay una historia detrás de una fotografía, la imagen proyectada. Me gusta acompañar mis imágenes con textos, la mayoría de las veces están relacionadas con la imagen con los sentimientos, los que te atreves a decir y los que no. Me gusta escribir porque a través de mis palabras me escucho hasta sorprenderme a mí misma… y ¡qué bonito es eso!

 

Si se sabe mirar en las imágenes vas a encontrar esa historia, vas a escuchar hasta la música. Al escribir sobre una imagen me adentro en ella y me surgen las palabras, a veces duras si algo ha sucedido en mí, pero las trato con cariño e intento que sean dulces y se vean desde esa parte, la más dulce, la de la superación.

 

S.- ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Qué pasos das? ¿Como realizas tus fotos?

Estamos hablando del proceso creativo en la fotografía artística. Bueno toda la entrevista va dirigida a esa dirección, lo artístico, lo que más me gusta y donde me siento artista. El proceso es sencillo lo primero las ganas, aplaudir la creatividad, que te entre el gusanillo por todo el cuerpo, y a partir de ahí, dependiendo del día obviamente, porque la creatividad no tiene patrones y surge de manera natural, sin forzar. 

 

 Cuando lo destino a ser protagonista, reúno el atrezo en mi estudio, que más bien parece un teatro, ahí ya comienza la acción. Por supuesto la música, preparo los fondos, los atuendos o telas, me encantan, dan mucho juego y comienzo a colocar el escenario. La cámara está preparada, los focos también, un espejo donde verme reflejada y el mando a distancia. 

 

He comenzado diciendo que es sencillo, sencillo de explicar, pero tiene su complejidad porque hacerte un autorretrato significa repetir muchas imágenes, aunque he de decir que hay días que sale todo a capón, por eso digo lo importante que es, estar creativo, donde todas las piezas se juntan y es un acoplamiento que hace que todo vaya a la perfección. ¡Todo un ritual!  Una experiencia maravillosa, un regalo.

 

S.- ¿Ideas las fotografías de forma individual o como series?

Normalmente suelo crear dos temas porque siempre hay uno que me gusta más. Siempre hay un tema que, por la característica de los colores, de las telas, o el atuendo, da más juego que otros. Es cierto, que muchas veces, al visionarlas en el ordenador te sorprendes cuando creas un encuadre que te cambia la fotografía totalmente y de ahí es donde saco las series.

 

 

S.- ¿Cuánto hay de ti en cada una de tus fotografías?

Ya diría que todo, sobre todo en los últimos tiempos, desde qué realizo mis autorretratos. Siempre he sido un poco vergonzosa y tímida, pero a estas alturas de la vida con todo lo pasado y lo aprendido me he dado cuenta qué hay que sacar esa parte que no mostramos y quererla. Quererse a uno mismo es lo más importante porque te hace ser libre, porque ya hemos pasado mucho y esa libertad nos pertenece y a mí me ha llegado a través del arte, me considero un artista en mi vida y en mi profesión -Paloma se ríe- como si no tuviera abuela. Mi madre me decía que me atreviera con todo lo que sé manejar y que descubriera cosas nuevas en mí, que había muchas, pero sobre todo que pensara más en mí.

 

S.- ¿Se mira diferente -aun sin cámara- cuando se es fotógrafo?

Sí, al menos por mi parte. Nunca le he dado al botón de la cámara porque sí, siempre ha sido porque la imagen estaba ahí esperando a que yo la captara. Normalmente voy por la calle y voy viendo fotografías. Ahora con el móvil lo tenemos fácil pero no es lo mismo. A la fotografía que me refiero es la que se queda ahí en la mente de lo que aprendes mirando. Creo que existe una sensibilidad muy grande, una empatía con lo que vemos, reconoces más los objetos, las personas, las cosas, un simple atardecer, las nubes, siempre me han llamado la atención porque son como unas locas creadoras, siempre se encuentran formas, se mueven y construyen continuamente. Sigo cogiendo mis manos y mis dedos para crear la composición, el marco, de la imagen que veo.

 

S.- ¿Una fotografía tiene que ser perfecta o si cuenta lo que busca el fotógrafo la perfecciónes relativa?

¿Pero que es una imagen perfecta a grandes rasgos? Depende de la imagen que se quiera crear, hay fotógrafos que para ellos la imagen perfecta es una imagen movida, para otros la perfección hablando de nitidez está sobrevalorada. Obviamente, para un tipo determinado de fotografía como puede ser la publicitaria y comercial la imagen tiene que ser perfecta. Yo cuando realizo mis imágenes artísticas la palabra perfecta la entiendo como esa fotografía que hable por sí sola, para mí esa es la imagen perfecta. Obviamente tiene que ser atractiva y bien ejecutada, que diga algo, que al que la vea le llame poderosamente la atención que sus ojos se dirijan a ese detalle clave, claro que no todos tenemos el mismo ojo, pero los que nos interesa la fotografía lo vemos rápidamente.

 Para mí la imagen perfecta es la que yo quiero crear y el toque yo la de. La perfección desde luego es relativa.

S.- ¿En qué fotografía de otro fotógrafo/a te quedarías a vivir?

Me quedaría vivir en tantas fotografías… desde que nació la fotografía, finales de 1830 hasta la fecha, porque una sola imagen te traslada a un lugar, a una época. Hay fotógrafos buenísimos. Como soy una enamorada de la moda y lo estudié, mi admiración es para Cecil Beaton, fotógrafo, pintor, diseñador modista, por su estilo por su elegancia, su meticulosa escenografía y vestuario. Sus retratos también eran fascinantes, por sus producciones en películas se hizo merecedor de tres Óscar. También Richard Avedon, retratista y fotógrafo de moda, sabía captar el alma de sus modelos, sacar su personalidad y adentrarse en ellos. Sus reportajes en exteriores también le hicieron diferente.

 

 Admiro las historias que se definen por ese nivel de lucha, en lo que conforma el arte y el primero que lo hizo fue Alfred Stiegliz, exploró la composición de texturas, la pintura sus obras eran puro arte, le interesaba la fusión de fotografía y arte.

 

Ansel Adams un gran maestro de la fotografía de paisajes su toque llegaba más allá de la profundidad de campo, en esos paisajes sí me perdería, aunque fuesen en blanco y negro.

 

Annie Leibovitz, famosa retratista. Ella hizo la última fotografía de John Lennon y Yoko Ono antes de su muerte. Una frase de ella que no se me olvida es que dijo: “Me doy por satisfecha si hago cinco fotos buenas al año”. El talento, la tenacidad, el valor, el empeño, todo el trabajo, te hace ser diferente. 

 

De los últimos fotógrafos que voy conociendo a través de las redes sociales, sobre todo de Instagram que es la que más me gusta, tengo muchos fotógrafos que me dejan con la boca abierta, sigo a muchos como Flora Bossio, Ewa Cwikla, Matilde Óscar y un largo etc. No puedo dejar de mencionar a Roberto Ferri, es pintor, cuando busco inspiración me voy derecha a sus obras. Y, por supuesto Frutos, mi hermano y gran artista.

 

Para mí por muy buena que sea la última fotografía que haga, nunca es la mejor porque de esa última hay que superarse para la siguiente, aunque no sea la mejor.

 

Instagram de Paloma: @paloma_arpa

Web: www.palomaarpa.com

 

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Autor: Javier Muro

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