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{ENTREVISTAS}

'Si fuera un libro sería El retrato de Dorian Grey, la recomendaría siempre'

Verónica García Peña publica 'El ladrón de sueños', novela finalista del Premio Planeta 2015

'El ladrón de sueños' es la tercera novela de Verónica García Peña. Finalista del Premio Planeta 2015, la historia está ambientada en la posguerra española, en el Logroño de los años 40, y cuenta la historia de un detective de provincias que tendrá que investigar varios casos que cambiarán su vida para siempre. 'El ladrón de sueños' es novela negra, pero también de misterio e incluso histórica. Verónica asume en su último libro nuevos retos como escritora tras 'Bendita palabra' y 'De como Feliciano San Feliz quiso matar a sus vecinos'. La autora destaca su constancia y reconoce que no le gusta hacer las cosas a medias. Apunta también que siempre hay cosas que mejorar. No le importaría escribir como Ruiz Zafón, autor que fue utilizado como referencia por el jurado del Planeta para valorar 'El ladrón de sueños'. Si le preguntas por héroes y heroinas de ficción, Verónica señala al Quijote, Alatriste y Lisbert Salander, el personaje ideado por Stieg Larsson en la saga Millenium. Entiende que la condición de finalista del Planeta de la novela supone una gran responsabilidad, los lectores la mirarán con otros ojos. Ya está en Amazon porque Verónica se autoedita de nuevo. En marcha ya una nueva novela, casi terminada./Javi Muro


SPOONFUL.- ¿Qué cuenta ‘El ladrón de sueños?

Es una novela negra, pero también de misterio. Sigue las pautas de la novela negra pura y dura. De alguna manera, también se podría considerar una novela histórica, ya que está ambientada en los años cuarenta, en la posguerra española. Está ambientada en Logroño, en una ciudad de provincias. ‘El ladrón de sueños’ cuenta la historia de una detective local que tienen que enfrentarse a dos casos que marcarán y cambiarán su vida para siempre. Por un lado, tiene que encontrar a la hija desaparecida de una madame y, por otro, tiene que investigar a un escritor a petición de una chica de la ciudad porque ha entrada en su vida y la ha puesto patas arriba.


S.- ¿Los casos serán como una revelación  para el protagonista?

Ambos casos le llevarán a descubrir el amor, a descubrir la importancia de las palabras y de los libros, y también le llevarán a la desgracia. Todo ello rodeado por una terrible maldición que cae sobre una conocida familia de la ciudad, de Logroño.


S.- ¿… basada en hechos reales?

No. Los escenarios sí son reales, se pueden visitar. He investigado mucho cómo era el Logroño de los años cuarenta y también la ciudad en los años veinte porque hay escenas de la novela que, aunque en general se ambienta en el año 1942, retroceden en el tiempo. Partes de la narración suceden en los años veinte. Tengo que agradecer a Taquio Uzqueda la ayuda que me ha brindado para que mis personajes vivieran realmente la vida que les tocaba vivir. A través de sus aportaciones documentales he podido reconstruir la ciudad de Logroño real de aquellos años. Algunos de los escenarios aún existen y se pueden visitar como el cementerio o la calle Portales, la calle Rua Vieja, el burdel –que no existe, pero sí la calle donde se ubicaba-, las iglesias como Palacio… e incluso personajes y casas de la aristocracia de la ciudad.


S.- Una novela negra que sale de las grandes capitales, sean Madrid, Londres o Nueva York….

Estamos acostumbrados a que las novelas negras se ambienten en las grandes ciudades y esta es una historia que transcurre en una ciudad pequeña y la protagoniza un detective de provincias.


S.- ¿Qué te llevó a escribir ‘El ladrón de sueños’? ¿Cuál fue la chispa que detonó esta historia?

Comencé a escribir la novela hace un par de años antes de presentarla al premio Planeta, pero cuando llevaba algo más de setenta páginas la tuve que dejar. Era una novela que me quitaba mucho, escribía y la historia se llevaba mucho de mí. Tenía la necesidad de descansar. La retomé un año después y ya fue todo rodado. Era como si la propia novela me fuera diciendo qué es lo que había que hacer. Recuerdo que iba por la calle Portales miré hacia arriba y vi un ático y supe en ese momento que allí era donde vivía mi detective. Paseaba por la ciudad y era ella la que me decía cuáles eran los escenarios donde se desarrollaba la trama. Y sobre la trama… a mi muchas veces la idea para una novela me surge en los sueños. Me levanto por la mañana, la recuerdo y me planteo… y si… la dejo madurar un poco y si me convence tiro adelante. Supongo que al final es una mezcla de cosas que has vivido, leído y visto y que cuando duermes se mezclan en el subconsciente.


S.- Al hilo de lo que comentas y de la influencia de lo leído, ¿recuerdas cuál es el primer libro que leíste?

¿El primero, primero? –suspira- sin contar los cuentos infantiles… creo que los primeros que leí fueron los Stephen King, aunque parezca mentira.
S.- … un comienzo potente, nada de Los Cinco o Los Hollister…

Esos también y me encantaba ‘El pequeño Nicolás’ y los del Barco de Vapor, pero siendo un poco más mayor iba a una librería que había cerca de mi casa y aquella novela que me parecía que tenía un título más atrayente la cogía. La primera novela que me impactó fue ‘El resplandor’ que la leí con catorce años. Recuerdo que la chica de la librería me decía, “crees que esta lectura va a ser apropiada para ti”. Me encantaba, pero al mismo tiempo que miedo pasé con algunos de los capítulos de aquella novela.


S.- … esa mezcla de miedo e inseguridad, pero que al mismo tiempo no puedes dejar de pasar páginas…

Después tuve una época en que leí mucho a Poe y a Becquer, adoro a Becquer. Son diferentes etapas. Siguió el género del terror y el romanticismo gótico y poco a poco vas ampliando el abanico de estilos, autores…


S.- ¿Y recuerdas ese libro que dijiste, después de leerlo, quiero escribir?

No fue una novela como tal, me pasó leyendo las Leyendas de Becquer. La poesía me gusta, me gusta mucho, lo que ocurre es que me he quedado en la poesía clásica, a penas leo poesía contemporánea. Conozco algunos autores, pero pocos. En cambio con la prosa estoy más al día. Cuando leí las Leyendas me quedé entusiasmada con la forma en que Becquer contaba sus historias. Me dije que si alguna vez escribía me gustaría hacerlo así, me refiero a la forma de transmitir lo que cuentas. También me pasó cuando leía ‘La vida es sueño’, de Calderón. Tengo muchas influencias, me gusta mucho la literatura española y también me gusta mucho la literatura nórdica.


S.- ... ¿Si fueras un libro serías…?

Si fuera un libro sería ‘El retrato de Dorian Grey’. La novela de Wilde la he leído varias veces y la recomendaría siempre.


S.- ¿…y una obra maestra que no has leído?

El Ulises.


S.- ¿… Y un libro sobrevalorado?

‘Cincuenta sombras de Grey’, ‘La chica del tren’…. Hay muchos… Creo que sucede más ahora que antes. Antes los libros se valoraban más por su contenido, por lo que podían significar para el lector. Ahora, se emplea una estrategia de marketing, una forma de venderlos que provoca que muchas veces estén sobrevalorados. Se dan casos en que antes de que lleguen a las librerías ya sabes que un determinado libro va a ser un betseller, el más leído. Hay tanto marketing detrás de algunos libros que cuando los lees lo haces ya prejuicios aunque no quieras.


S.- Y viceversa, ¿algún libro que mereciéndolo no ha tenido o tiene el reconocimiento que merece?

‘El vigilante’, de Peter Terrin. Por aquí ha pasado sin pena ni gloria. Nos han llegado las novelas de Asa Larsson o Camila Lackberg, que han tenido un gran éxito y han sido un boom, pero luego está un autor como es Arni Thorarin, que escribe unas novelas excelentes pero que pasa más desapercibido porque en sus novelas no existen los buenos buenos y los malos malos, sino que ofrece un gran abanico de grises. Eso es algo que hace más complicada la lectura y a veces el lector quiere que la historia fluya fácil. Entre los españoles creo que Domingo Villar merecía mayor éxito del que ya ha tenido.

 

Además, creo que se está infravalorando mucho a los autores que se autopublican a través de diferentes plataformas. Ahí, se están perdiendo muchos autores de una gran calidad. Hay gente autopublicada que escribe mucho mejor que algunos autores que lo hacen a través de editoriales. No existe la misma repercusión.


S.- Nos encontramos en una especie de bucle interminable de campañas electorales, ¿un eslogan relacionado con la cultura?

No sé, lo que le diría a la gente es que nunca dejen de perseguir sus sueños. Nos hablan mucho de macroeconomía, de grandes planes, pero lo que les falta a los políticos es pensar en el día a día de las personas, en esos sueños que la gente tiene y que quiere cumplir y que por culpa de la realidad diaria tienen que dejar a un lado porque, al fin y al cabo, lo importante es sobrevivir. Y estamos en un momento en que la gente lo único que hace es sobrevivir. Dejan a un lado sus sueños y eso es peligroso en el fondo. Quizá a algunos políticos les convenga, pero en el fondo es peligroso. Si abandona sus sueños la gente se convierte en un rebaño. No debiera ser así porque las sociedades crecen a través de los grandes sueños. Internet, por ejemplo, es fruto de un gran sueño… si alguien se hubiera limitado a hacer lo básico, a levantarse por la mañana y cumplir un horario… No hablo sólo de escribir, de pintar, de la cultura, hablo e no renunciar a los grandes sueños en general… Nunca dejes de perseguir tus sueños.
S.- ¿Por qué en las campañas electorales nunca oímos hablar de cultura? No hay propuestas en ese sentido y eso que ha habido campañas para poder introducirlas…

Si consultas los programas electorales de los partidos compruebas además que el espacio que dedican a la cultura es más bien escaso. Supongo que da una idea de lo que les preocupa. Vivimos en una sociedad en que la cultura se considera algo accesorio, como si fuera una horquilla del pelo… la puedes llevar o puedes no llevarla. Es un error. La mayoría de los partidos nunca hablan de cultura, como mucho del IVA cultural.


S.- ¿Tienes manías a la hora de escribir?

Repaso muchas veces la novela una vez que la he terminado. Me gusta que las novelas cuadren, que no haya ninguna fisura. Necesito estar segura de que ninguna pieza del puzle se ha quedado suelta. También las oraciones subordinadas, me gustan mucho. Hay escritores a los que les gusta mucho los diálogos, yo los utilizo pero no los meto por meterlos. Tiendo más a relatar.


S.- ‘El ladrón de sueños’ es la tercera novela, ¿te sientes más escritora, sientes escribir como una profesión?

Me gustaría que escribir fuera mi profesión, pero en los tiempos que vivimos es algo muy difícil. Vivir de escribir es algo complicado, se pueden contar con los dedos de las manos quienes pueden hacerlo. Aun así, sí me siento más escritora porque cuando publicas tu primera novela no tienes claro si tendrás continuidad o no. Mucha gente publica el primer libro y ya no publica más. Cuando vas por la tercera ya se ve una trayectoria.


S.- ¿Qué has aprendido de la primera novela a ahora, cuando has publicado ‘El ladrón de sueños’, la tercera?

A tener mucha paciencia, a ser menos obsesiva con las novelas y a afrontar mejor las críticas. Cuando publicas la primera novela te expones al mundo por primera vez y no sabes cómo va a reaccionar la gente. Ahora me veo más segura ante las críticas sobre la tercera. Tampoco tengo problemas con las críticas si son constructivas. La primera vez tienes miedo a lo que te puedan decir. Ahora, sigues teniendo ese temor, pero lo afrontas de una manera diferente.


S.- ¿Qué te influye a la hora de escribir?

Lo que estoy leyendo o he leído, el cine, las series de televisión, lo que pasa en el mundo. Intento que mi estilo sea mío, pero recibes influencias de lo que hacen y cómo lo hacen otros. Aprendes a escribir leyendo, leyendo mucho.


S.- ¿Qué suena mientras escribes?

Normalmente nada. Cuando corrijo, rehago, releo, entonces suelo poner música clásica. No puedo poner música con letra porque acaba tarareándola, no sé cómo algunos escritores pueden hacerlo.






Autor: Javier Muro

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