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{ENTREVISTAS}

Colita, en sentido contrario a las modas

La sala AMOS SALVADOR acoge una retrospectiva sobre la FOTOGRAFA

Si las fotografías pudieran hablar, las de Colita tendrían acento mediterráneo, sentido del humor y una cierta desconfianza hacia cualquier solemnidad excesiva. La Sala Amós Salvador de Logroño ha reabierto sus puertas con una gran retrospectiva dedicada a Isabel Steva Hernández, Colita, una de las fotógrafas más importantes y personales de la historia reciente de España. Más de cien imágenes permiten recorrer una carrera que no solo retrató personajes célebres, sino también una forma de vivir, de crear y de mirar la realidad.

 

La exposición llega además en un momento simbólico. Tras una profunda renovación arquitectónica y tecnológica, la Sala Amós Salvador vuelve a convertirse en uno de los principales espacios culturales de La Rioja. Y lo hace de la mano de una artista que siempre se movió en dirección contraria a las modas y a los discursos grandilocuentes. Colita nunca necesitó artificios para captar una imagen memorable. Le bastaba una cámara, curiosidad y una extraordinaria capacidad para conectar con quienes tenía delante.

 

Sus fotografías son, en muchos casos, parte de la memoria colectiva del país. Por su objetivo desfilaron artistas, cantaores, escritores, actores y músicos que ayudaron a definir la cultura española de la segunda mitad del siglo XX. Ahí están los rostros del flamenco, los protagonistas de la Nova Cançó, la efervescencia cultural de la Barcelona de los sesenta y setenta o las figuras de una generación que empezó a abrir ventanas en un país acostumbrado durante demasiado tiempo a mantenerlas cerradas.

 

Pero reducir la obra de Colita a una colección de nombres conocidos sería quedarse en la superficie. Lo que distingue sus imágenes es la naturalidad. Sus retratos parecen huir de la pose, como si la fotógrafa hubiese llegado unos segundos antes de que el personaje recordara que estaba siendo fotografiado. En una época en la que muchos retratos aspiraban a construir mitos, ella parecía más interesada en encontrar personas.

La muestra, concebida como una amplia revisión de su trayectoria, permite descubrir también a una autora comprometida, observadora y profundamente libre. Sus fotografías contienen humor, ternura y una mirada crítica que nunca necesita levantar la voz. Son imágenes que cuentan historias sin subrayarlas, dejando espacio para que sea el espectador quien complete el relato.

 

Quizá por eso esta exposición resulta tan pertinente hoy. En tiempos de imágenes instantáneas, filtros y exhibición permanente, las fotografías de Colita recuerdan que mirar sigue siendo un acto de atención y de inteligencia. La reapertura de la Amós Salvador encuentra así una aliada perfecta: una artista que convirtió la cámara en una herramienta para entender el mundo y que, décadas después, continúa invitándonos a hacer exactamente lo mismo./Javi Muro



Autor: Javier Muro

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