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{CULTURA / CINE}
'The Hack', la serie que destripa las escuchas ilegales del imperio de Rupert Murdoch
En Filmin
Hay series que se ven y series que se persiguen. 'The Hack', disponible en Filmin, pertenece sin duda a la segunda categoría. No es un relato que avance con docilidad, sino un animal nervioso que obliga al espectador a ir detrás de él, como si cada episodio escondiera una verdad que se resiste a ser dicha del todo.
Lo que cuenta 'The Hack' -y aquí conviene detenerse- no es una ficción cualquiera, sino una historia real que durante años puso en jaque al periodismo británico. El escándalo de las escuchas ilegales del tabloide News of the World, parte del imperio de Rupert Murdoch, que interceptó los mensajes de voz de políticos, actores y ciudadanos anónimos en una competición salvaje por la exclusiva. En el centro de esa tormenta aparece la figura del periodista Nick Davies, reportero de The Guardian, cuya investigación acabó destapando el caso. Pero la serie no se conforma con eso y decide entrelazar esta línea con otra, la del asesinato sin resolver del detective Daniel Morgan, creando un doble relato que es, al mismo tiempo, su mayor ambición y su mayor problema. Ambos casos estaban relacionados.
'The Hack' quiere ser muchas cosas a la vez: thriller periodístico, crónica judicial, retrato moral de una época y, en el fondo, una reflexión sobre la verdad en tiempos de ruido. Y en ese empeño, tan loable como temerario, se enreda. La estructura de dos investigaciones paralelas -conexas, sí, pero no siempre bien engranadas- convierte la serie en una suerte de puzle en el que las piezas encajan, aunque no necesariamente en el momento en que el espectador las necesita. Hay momentos en los que uno tiene la sensación de que la trama avanza como avanzan las grandes investigaciones reales, a trompicones, con callejones sin salida, con intuiciones que tardan demasiado en encontrar su prueba.
Y sin embargo, ahí reside también su valor.
Frente a la tentación de simplificar, 'The Hack' opta por respetar la complejidad de lo ocurrido. No hay héroes nítidos ni villanos de opereta, sino una red espesa de intereses donde el poder mediático, la policía y la política se observan con desconfianza. La serie se permite incluso algo poco habitual, incomodar al espectador, exigirle paciencia, pedirle que reconstruya los hechos como lo haría un periodista, sin certezas absolutas. Como recordaba un artículo reciente, la narrativa puede resultar “confusa y sobrecargada”, pero también refleja la dificultad real de ordenar una historia así.

En ese terreno resbaladizo se mueve con solvencia el reparto, encabezado por David Tennant, que compone un Nick Davies cansado, obsesivo, casi devorado por su propia investigación. No es el periodista heroico de manual, sino alguien que duda, que se equivoca, que insiste. Y esa insistencia -más que cualquier giro de guion- es lo que acaba sosteniendo la serie.
Quizá 'The Hack' no sea redonda. Quizá su ambición narrativa la lleve a momentos de dispersión, a escenas que parecen reclamar un orden que nunca termina de llegar. Pero hay algo profundamente honesto en su manera de contar, la convicción de que algunas historias no pueden simplificarse sin traicionarse.
En tiempos de relatos rápidos y certezas prefabricadas, 'The Hack' propone lo contrario. un viaje incómodo por la trastienda del poder, donde la verdad no aparece como un hallazgo luminoso, sino como una conquista frágil, parcial y siempre en disputa. Y eso, aunque complique la trama, la hace -paradójicamente- más necesaria./J.M.
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