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{CULTURA / EXPOSICIONES}

'El inicio de un proyecto artístico es algo visceral y emocional, sale del estómago'

Ruth Montiel Arias expone 'Los condenados del norte' en la Capilla de la Beneficencia

Tras cada obra de Ruth Montiel hay infinidad de horas de investigación. Asegura que con una idea en la mente se pierde en los libros, en los archivos y en la prensa, en busca de documentación. El concepto de pérdida aparece con nexo de unión entre sus obras. En la Capilla de la Beneficencia de Logroño y dentro del Festival Miradas de Mujer, Ruth se adentra en la persecución de la mujer –también de los hombres- por motivos de brujería en el siglo XVII y en concreto en el Auto de Fe de Logroño del año 1610, el caso de brujería más importante de los celebrados en nuestro país. Fotografía, escultura, música y vídeo se entremezclan en la obra de Ruth. “Si tengo que definirme me considero artista plástica, empleo cada posibilidad de expresarme según el proyecto en el que me embarque”./Javi Muro


S.- ‘Los condenados del norte’ es el título de la instalación que expones en la Capilla de la Beneficencia, dentro del Festival Miradas de Mujer…

Sí. Bueno, realmente el título es en euskera, ‘Iparraldeko kondenatuak’, pero sí es ‘Los condenados del norte’.


S.- Es una obra relacionada con la persecución de la mujer, con la brujería, con el Auto de Fe de Logroño en el año 1610, los condenados a la hoguera…

Sí. El Auto de Fe de Logroño en 1610 fue el caso más sonado en la historia de la brujería en España. Es cierto que la persecución comienza en el sur con la expulsión de los judíos, y puede parecer extraño, pero aquí, en España, no se inició como algo relacionado concretamente con la mujer. En la obra, quería destacar más la problemática que hubo en el norte. Vengo de Galicia, soy gallega, me he criado muy acompañada de todo lo que es el folklore tradicional de las meigas, las curanderas y demás… y siempre es algo que ha estado ahí. En 2010, comencé a investigar lo que había sido la historia de la brujería en nuestro país y, por supuesto, en Europa. Aquí, el caso que más me sorprendió fue, precisamente, el de Zugarramurdi. Por eso, quizá, la obra la he concentrado más en esta parte de la historia y cuando me invitaron a participar en ‘Miradas de Mujer en La Rioja’, pues más aún.


S.- ¿Sabías que en 2010 se rememoraron aquellos hechos de forma conjunta entre Logroño y  Zugarramurdi?

¡Caray! Está muy bien que se siga recordando, que no se hay perdido lo que sucedió, que esté en la memoria colectiva de la ciudad. Es algo que se debe conservar. Es una grata sorpresa porque justo en 2010 comencé con la investigación  por mi parte.


S.- De todas formas, películas a parte, esto no tiene nada que ver con una comedia…

No, para nada, todo lo contrario. Cuando empecé a investigar para desarrollar este proyecto para mi fueron dos años de indignación constante. Vas conociendo todas las cosas que pasaron y no sólo en España. En España tenemos mucha Historia relacionada con la Inquisición, pero realmente ha sido mucho más cruel fuera. Los países del Este, o Alemania, hicieron barbaridades, practicaron la extinción de género. También, me gusta recalcar que no es exclusivamente la persecución a mujeres. De hecho, en el Auto de Fe de Logroño uno de los condenados a la hoguera fue un hombre. Aún así, es cierto, que tuvo una gran connotación en el género femenino, en intentar, casi, acabar con la mujer. No es una comedia ni mucho menos. Y a día de hoy, está claro que las mujeres no sufrimos de la misma manera, pero sí sufrimos, sí se producen muchas debilidades en muchas cuestiones de género. Hay países en los que sigue habiendo grandes problemáticas. No genocidio, porque es una palabra muy grande, pero sí de erradicación a tipos de personas según su género, su condición sexual e incluso política. Es algo que por desgracia continúa, va evolucionando, pero por desgracia sigue y se sustenta, prácticamente, sobre la misma base que hace cuatrocientos años.


S.- De alguna manera, el festival Miradas de Mujer –en su justa medida- habla también de discriminación, ¿no?

Para mí el festival es más un posicionamiento. Un mes en que la mujer artista muestra sus trabajos, muestra como se expresa de todas las formas posibles. Quiero verlo como una visualización de la mujer artista. Quizá el camino es un poco más largo para llegar, pero estamos ahí, somos muchas, y hay mucha calidad entre las artistas españolas. He oído comentarios que dicen “El festival se hace, pero realmente no hay calidad”. Es todo lo contrario, en este país hay mujeres artistas muy potentes, muy preparadas, y artistas nuevas que vienen con una calidad de trabajo increíble. No quiero verlo desde ese punto de vista, sino como un posicionamiento.
S.- Y centrándonos de nuevo en tu obra, ¿Qué es ‘Iparraldeko kondenatuak’ (Los condenados del norte)?

No queríamos hacer una inauguración al uso -en es punto agradece a Chechu, Jesús Ángel Ciarreta, comisario de la muestra, el apoyo), sino acompañarla de una pequeña conferencia –muy cortita, de media hora- para posicionar un poco la base de la exposición. Es una obra de un carácter simbólico y entonces me interesa, además de conocer lo que percibe el público, compartir mí propio discurso a través de simbología de lo que van a ver. Es una exposición formada por varias expresiones. Es decir, hay seis fotografías que muestran los cánones de mujeres y hombres que la Inquisición tenía como premisa a la hora de acusar. Luego, hay una composición escultórica formada por seis troncos. Cada uno de ellos lleva el nombre de una de las personas que fueron quemadas en la hoguera en el Auto de Fe. Además, hay una pieza sonora, ‘Dies irae’, un tema poético que se adaptó del gregoriano para acompañar los momentos de condena y ejecución de la condena en la hoguera. En el Auto de Fe de Logroño se cantó. También, se verá un pequeño vídeo, que muestra unas llamas, una imagen simbólica y directa. Ese es el conjunto que engloba la obra.


S.- ¿Cómo defines lo que haces, tu obra?

¿Cómo lo defino? Es complicado. No sabría realmente. Trabajo mucho según el proyecto en el que embarco, entonces es complicado de definir. Por lo general, son obras en las que al final se habla de una pérdida. Siempre. Por lo general, siempre trabajo con pérdidas en el ámbito simbólico y también de ámbito real; trabajo mucho desde el espacio natural a elementos políticos, culturales, pero siempre dentro de eso concepto de pérdida. ¿Definirla? Dependiendo en que proyecto me embarque, lo que sí es cierto que siempre trabajo bajo conceptos simbólicos, metafóricos y conceptuales.


S.- Enlazas diversas disciplinas… ¿te consideras artista en general, fotógrafa, escultora…?

En todo caso, me considero artista plástica. Sí es cierto que la fotografía es una de las bases en mi trabajo, pero reitero que tiene que ver más con el proyecto en el que me embarque. Hago muchas intervenciones en espacios naturales, trabajo con materiales que me rodean y que luego documento con fotografía o vídeo. Al trabajar para proyectos más instalativos sí que pienso en la obra en su conjunto y en lo que necesito para que esa obra tenga la solidez y el fundamento que yo quiero, para que el público sea receptor de todo eso.


S.- Hablabas del medio natural, la tierra, la naturaleza parecen importantes en tu obra…

Sí, sí, para mí es la base. De hecho, es el origen también de la investigación para la obra ‘Los condenados del norte’. Soy gallega y todo lo relacionado a la unión a la tierra lo tengo presente; el folklore de las meigas, de las curanderas, que también están muy ligadas a la tierra. Siempre, para mí es vital el espacio en el que vivo. Todos deberíamos tenerlo presente antes que muchas otras cosas. Trabajo con la pérdida y muchas es veces es ese espacio natural que estamos acabando con él. Todo se va vinculando, aquí hablo de estas mujeres y este hombre que han muerto en la hoguera, pero todo está relacionado con la tierra, con el espacio natural y el espacio humano.
S.- Corrígeme si me equivoco, pero creo que tu conexión creativa con la naturaleza la trasladas también a tu vida diaria. Eres vegetariana, ¿no?

Si… bueno, soy vegana. Es vital para mí. Para mí el veganismo es una condición de vida. Es una decisión. A día de hoy, en el mundo en el que vivo, puedo tomar una decisión respecto a la alimentación y no sólo, también en las costumbres a la hora de vestir, por ejemplo, que conlleva la no explotación y el no maltrato animal. Y claro, todo va arraigado a mi relación con el espacio y con la propia gente con la que me rodeo. Al final es un ciclo que genera positivismo. Sería un poco incrédula si dijera que todo es perfecto. Soy consciente de que vivo en una sociedad consumista y no puedes ser una persona coherente al cien por cien… a veces uso calzado sintético. Hay que ser consciente de esas cosas, tratar de hacer las cosas lo mejor posible, tratando de llegar a un límite, pero es complicado en esta decisión de vida que he tenido.


S.- Hablabas ante de tu relación de tu obra con la idea de pérdida. ¿Qué te inspira un proyecto? Porque imagino que la conexión con la idea de pérdida tal vez surja durante el proceso creativo…

Sí, sí, correcto. A veces no sabes lo que estás haciendo hasta que llevas ya un tiempo trabajando. Yo he empezado a trabajar y mirando sobre la mesa todo lo que llevaba realizadohasta ese momento es cuando te das cuenta dónde está tu camino. Y ese camino te lleva en una dirección que, quizá, no pensabas que fueras a ir por ahí. ¿Qué me lleva a iniciar un proyecto? Algo visceral y emocional, una impotencia. Ese latido que me llega al estómago, algo que es totalmente emocional. El arte conceptual sale del alma y eso es lo que genera la obra. Cuando lo ves todo sobre la mesa… sí, me doy cuenta de que ese es mi camino.


S.- Regresando a tu proceso creativo. Tienes una idea, ¿cómo comienzas a desarrollar el proyecto artístico?

Surge siempre dependiendo de lo que quiera trabajar, si quiero hacer algo directamente en fotografía o sí va a ser un proyecto instalativo. Básicamente, cuando tengo una idea que quiero expresarla artísticamente lo que siempre hago es investigar mucho. Yo me pierdo, al principio, en los libros. Investigo mucho en prensa, intento investigar todo lo que puedo, al máximo. A raíz de ahí es cuando comienzo a ejecutar como quiero que sea la obra. Después me planto en el sitio, en lugar que acoge la obra.


S.- ¿Siempre quisiste dedicarte al arte, a este mundo?

… es una pregunta complicada… Muchas veces, cuando leo entrevistas de fotógrafos que admiro o noveles que despuntan y los oyes decir “yo es que ya hacía fotos cuando me regalaron mi primera cámara en la comunión”… En mi caso es más complicado. Sí que es cierto que sentía la necesidad de expresarme de forma artística… empecé de pequeña en teatro, luego me interesaba la música; luego, con 18 años, pintaba… lo dejé, me dediqué a escribir durante muchísimos años y dejé todo lo que eran las artes plásticas y lo luego retomé la fotografía… Sí sabía que había algo a la hora de la necesidad de expresión y del arte… ¿cuál de las artes? Bueno, eso al final el camino te va llevando. Creo que en la vida el camino nos va llevando hacia un lugar u otro, aunque te intentes apartar te va a llevar.


S.- ¿Se puede vivir del arte, de la creación artística?

A día de hoy, en España, es muy difícil, muy, muy difícil. Los artistas a nivel nacional tratamos de subsistir más que vivir. Del arte no se puede vivir, pero se puede intentar subsistir y tratamos de hacerlo a base de becas o de concursos y otras convocatorias, pero es casi inviable. También está el problema de la edad para optar a las becas. Hay artistas con el agua al cuello tratando de encontrar su sitio. Además, ahora prácticamente lo han recortado todo y entonces es mucho más complicado. Nos vemos obligados a tener que buscar otros trabajos que compaginar con el proceso creativo. Es algo también complicado porque sacar adelante tu obra requiere tiempo, requiere dedicación, y si tienes un trabajo de ocho horas todos los días no salen horas para dedicarlas a la obra. Es algo complicado de compaginar también porque muchas veces tu obra te exige desplazarte a otros lugares. Es difícil. Un artista a día de hoy en España no vive, subsiste. Hay que tener en cuenta que el artista paga previamente por su obra, no puede quedarse en algo meramente mental tiene que hacerse físico y muchas veces las exposiciones no cubren económicamente la producción. Hablo a nivel nacional, que es lo que conozco, hoy en día muchos artistas jóvenes y no tan jóvenes son súper valientes por poner en marcha exposiciones y compartir con la gente lo que están haciendo, teniendo en cuenta las condiciones económicas con las que se encuentran.

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