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{CULTURA / EXPOSICIONES}
Teo Sabando, jardines, cajas y la puerta hacia otros mundos
El Museo de Navarra acoge una retrospectiva del artista navarro afincado en La Rioja

El Museo de Navarra recupera la figura de Teo Sabando (Viana, 1954-Logroño, 2011) con 'Jardines, acciones y sueños que se bifurcan', una exposición que pretende devolver a la conversación artística a un creador singular. La muestra, comisariada por Fernando Golvano, reúne 28 obras realizadas entre 1991 y 2011 y podrá visitarse hasta el 21 de febrero de 2027. Sabando desarrolló en Logroño una trayectoria alejada de las etiquetas y atravesada por el dibujo, la escultura, la fotografía, el vídeo, las instalaciones, la performance y los libros de artista.
Hay algo profundamente coherente en que una exposición sobre Sabando se construya alrededor de dos imágenes, el jardín y la caja. El primero representa su fascinación por la naturaleza, por los árboles, por los ciclos y por ese territorio donde el hombre puede caminar y pensar; la segunda funciona como una puerta hacia otros mundos, un objeto que se abre para descubrir dentro nuevas asociaciones. La propia museografía convierte esos conceptos en espacio expositivo mediante dos planos que evocan simultáneamente los parterres de un jardín y una caja desplegada.
Sabando entendía el arte como una conversación entre disciplinas. Desde sus primeros trabajos junto a su hermano Félix, con quien entre 1986 y 1992 participó en experiencias pioneras de arte de acción o performance, hasta sus últimos proyectos, nunca pareció demasiado interesado en respetar las fronteras que separaban una disciplina de otra. Sus dibujos podían convertirse en instalaciones; una fotografía podía dialogar con un texto; un objeto podía terminar formando parte de una narración mayor. En los últimos años, esa investigación desembocó especialmente en los libros de artista, concebidos como objetos-caja manipulables que funcionaban al mismo tiempo como obra y como memoria de un proceso creativo.



La naturaleza ocupa un lugar central en ese universo. A partir de 2002, el jardín se convierte en motivo recurrente y en una especie de territorio mental donde conviven arte, arquitectura, árboles, textos, aforismos, historia del arte y preguntas sobre la existencia. Obras como 'Serie Jardines', 'Jardín de la vía láctea' -realizada en uno de los espacios laterales de la iglesia de Santiago de Logroño en el marco de la Ciudad Inventada- o 'Jardín de invierno' muestran esa evolución. No se trata únicamente de representar la naturaleza, sino de utilizarla como punto de partida para una reflexión sobre el tiempo, la belleza, y nuestra manera de habitar el mundo.


Quizá por eso la exposición puede entenderse menos como una retrospectiva convencional que como una invitación a entrar en el pensamiento de un artista. Las cajas, los dibujos, las fotografías, los textos y los objetos no parecen piezas aisladas, sino fragmentos de un mismo sistema de preguntas. 'Llamas', 'Predicar en el desierto', 'Biblioteca de hierro' o su última caja de artista, 'La creación del mundo', participan de esa voluntad de construir pequeños universos dentro de otros universos. En Sabando, abrir una caja podía ser también abrir una pregunta. Y mirar un jardín, una manera de recordar que todavía hay cosas que no necesitan una explicación para producir asombro y belleza./Javi Muro
Fotografía: Charo Díaz.


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