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{CULTURA / FOTOGRAFíA}

'Con la fotografía represento mi propia verdad, mi posición frente al mundo'

Irene Cruz es fotógrafa y reside en Berlín, donde asegura que "el arte está en cada rincón"

Irene Cruz es fotógrafa. Reside en Berlín, una ciudad que asegura nada tiene que ver con el resto de Alemania y en la que el arte está por todos los rincones. Irene apunta que sin azul -sin el color protagonista en sus trabajos- "no soy yo". Por eso quizá, la entrevista ha cobrado ese tinte, "como tiene que ser", reitera mientras recuerda que no puede imaginarse sin una cámara en las manos. Una herramienta de la que se vale para poner en marcha sus proyectos, porque las imágenes no es lo único que busca Irene. "Persigo -dice- una idea, una posición y, desde ahí, contar, emocionar". En sus series de fotografías se deja entrever un interés por lo misterioso, por la naturaleza y el paiseje, pero siempre planteando una reflexión. Para Irene la fotografía nunca será realidad, "ya que uno elige siempre lo que quiere ver"./Javi Muro

 

SPOONFUL.- ¿Cómo llegas a la fotografía?

No puedo imaginarme sin una cámara en las manos desde que tengo uso de razón. La fotografía fue la que llegó a mi y no yo quien llegó a ella. Exactamente no sé donde están mis comienzos, y desconozco mi primer click, pero… no concibo mi vida sin fotografía. Es algo imprescindible, una parte de mí.


S.- ¿Cómo pasas de las primeras fotos a los trabajos más ‘serios’ –por diferenciarlas? ¿Cómo decides qué ese es el camino que quieres seguir?

Siempre me ha gustado mucho hacer fotos. El momento en el que tuve claro que quería dedicarme a la fotografía artística fue cuando hice mi primer viaje a Berlín, mientras realizaba el máster de fotografía conceptual en EFTI (Agosto 2011). Gracias al máster conocí un mundo que me encantó, me absorbió, me dejé llevar… encontré mi camino y ahora no hay vuelta atrás. La primera serie que me marcó fue 'Seele' que forma parte del proyecto 'Inner Tales'. Me gusta decirlo: Todas mis fotografías sucesorias, quieren ser ésas.

 

S.- Corrígeme si me equivoco… Has estudiado, además de fotografía, publicidad. ¿Te influye en tus trabajos fotográficos?

Sí, antes de realizar el máster había estudiado fotografía publicitaria en mis tiempos universitarios, al mismo tiempo también realizaba la carrera de Comunicación Audiovisual, que considero que me influyó mucho más, en cuanto a lo cinematográfico se refiere.


S.- Te comentaba lo de la influencia porque parece que la publicidad exige una cierta planificación. ¿Tus series fotográficas están planificadas?

Siempre. El hecho de realizar una serie fotográfica tiene detrás mucho trabajo. Antes de plantearme un proyecto, me documento muy bien, sobre todo leo mucha filosofía. Trazo una historia, una teoría, una posición frente al mundo, y la llevo a cabo a través -dicen- de una gran performance que fotografío. Hago muchas fotos, casi, hago un vídeo, previamente también dibujo una especie de storyboards, unos guiones que sigo hasta llegar al resultado final. No es que no deje nada de espacio a la improvisación, pero sí que tengo muy claro qué hacer antes de hacerlo.


S.- Trabajas a través de series de imágenes, no buscas una única fotografía, ¿no?

La fotografía no es lo único que busco,  busco una idea, una posición, encontrarme, y de ahí transmitir, contar, y quizás, emocionar.


S.- Son imágenes muy narrativas… ¿micro relatos se podría decir?

Eso lo dejo a la imaginación e interpretación de cada uno. Pero sí, se podría decir.

 

S.- Por lo que cuentas, piensas mucho las fotografías antes de realizarlas?

Mucho más que muchísimo y muchísimo más que más. Aunque a veces lo inesperado, también sorprende.
S.- ¿Sueles ser tu también la modelo de tus fotografías o cuentas con gente, con modelos?

La verdad es que suelo ser yo. Cuando una de mis musas (o incluso, mi muso) se introduce en mi mundo, se convierte en mí. Jugamos a que sean Irene Cruz, a que se descalcen en mis atardeceres tardíos, a que sientan la tierra mojada sobre sus pies, a que salten, que sientan el frío y reflexionen conmigo en el azul que les envuelve... En realidad, me mantengo lejos de toda personalización, por eso rara vez se reconoce un rostro en mi obra.


S.- ¿Produce pudor ser protagonista de las imágenes?

Ninguno. Si no soy yo, son personas siempre muy cercanas a mí, o que se convierten en tales. Es mágico la confianza que he llegado a encontrar con aquellos con los que he trabajado.


S.- Tus fotografías son también muy oníricas, evocadoras...

Me interesa el misterio, la privacidad, la reflexión sobre la naturaleza, y el paisaje. Creo que los entornos en los que fotografío, favorecen a la reflexión. Además también es importante para mi encontrar una estética propia y reconocible.


S.- Al hilo de lo onírico de las imágenes, ¿la fotografía es realidad o ficción?

La fotografía nunca será realidad (ni lo es, ni podrá serlo), me explico: Siempre uno elige lo que quiere ver (y lo que no), y precisamente por eso, nunca podrá ser representada 'la realidad'. Con la fotografía represento mi propia verdad, mi posición subjetiva frente al mundo, mis ideas y mi opinión.


S.- Ahora con lo digital todos somos fotógrafos. ¿Crees que es así o para ser fotógrafo es preciso tener una cierta sensibilidad?

Hay que tener una actitud.
S.- ¿Cómo es tu proceso creativo?

El inicio de todo trabajo artístico para mi es una reflexión, ésta conecta con algún tema, que hace que me pregunte sobre él. Me documento literariamente, leo, y comienzo el proceso creativo para explicar lo que me hace sentir mediante el lenguaje corporal. Para ello hago muchos dibujos. Busco un lugar en mi imaginario y continúo dibujando el escenario. En Alemania -donde actualmente resido-, es muy fácil encontrar lo que tengo en la cabeza.


S.- En series como ‘ Innertales’ dices: “narro historias contra mi propia historia”.

Toda mi obra es autorreferencial, como ya he dicho antes, no pretendo contar verdades universales, sino mi propia realidad. Quiero contar lo que hay dentro de mí.


S.- En ‘Björk’ te centras –corrígeme si me equivoco- en las apreciaciones, en la fragilidad y la entrega…

Björk es una serie fotográfica muy íntima que surge de mi primera pequeña emigración a Suecia, estas imágenes nacen cómo exploración personal. Es importante para mí porque es la primera vez que me desnudo ante la cámara… es un cuento narrado con emociones que nos hablan de la vulnerabilidad a la que nos prestamos como voluntarios en determinadas circunstancias, una fragilidad que no sólo conlleva valentía, sino también entrega, y con ello la necesidad de exponernos sin muros ni defensas.


S.- … el bosque...  el bosque parece un personaje esencial en tu fotografía…

La luz es un aspecto importante de mis imágenes, por eso trabajo en los países del norte de Europa mayoritariamente; me inspira esa luz azul, tamizada, que envuelve el paisaje. Siempre me refugio en los atardeceres tardíos o los anocheceres tempranos, me centro en lo liminal, (ocupar una posición de un momento inicial de un proceso, o estar en ambos lados de un límite o umbral). Es decir, entre el día y la noche, entre la tranquilidad y la inquietud, los opuestos que se desvanecen. No hay límites. Sólo caminos, puentes, porque todo fluye.
S.- ‘Fallgility: Fallen leaves, leaving’… el completo abandono sin miedo a unirse con la naturaleza…

'Fallgility' forma parte también de la serie de fotografías que realicé en Örebro, a las que englobo bajo el título: SkymningsagorfrånSverige. Ese viaje forma parte de una serie de cambios muy importantes en mi vida. Allí encontré un cobijo en la Naturaleza.

 

En su día escribí: “Lo que pretendo con esta serie es que al verla una y otra vez se sienta lo mismo que al fijarse detenidamente en cómo cae una hoja de un árbol: El tiempo que tarda al llegar al suelo desde una rama alta provoca una emoción tan fuerte como “la magdalena de Proust” que desencadenaba todos los recuerdos de una vida, igual que la fragilidad de mi protagonista; igual que la luz otoñal".
S.-Stimmung ‘Theemotionallandscape’ es un reflejo de los paisajes en los que integras el cuerpo…

Creo que el paisaje no existe sin la percepción emocional de quien lo contempla. Es primero un acto de ver y sentir para posteriormente ser interpretado por el arte, dando así un giro completo en el proceso de creador-observador-creador. En mis series fotográficas el cuerpo transmite la atmósfera del paisaje, y el paisaje refleja los sentimientos de las figuras. Algo no revelado. Es el lugar del misterio envuelto en el inicio de la noche. Apelo a quien lo contempla, a su empatía.


S.- ¿Influye tu estado de ánimo a la hora de poner en marcha un proyecto?

La verdad es que sí, siempre que pongo un proyecto en marcha me meto en mi propio mundo interior, y es una conexión muy fuerte conmigo misma. La fotografía para mí también es una forma de autodescubrirme.


S.- En ‘Blumen’ da la impresión de tomas un camino diferente, ¿es así?

¡Si me sacáis el tema de 'Blumen' me tendré que enrollar un montón! Para este proyecto quería hacer partícipes a mis amigas del proceso de creación artística desde un principio. Las introduje en mis paisajes, las vestí con mi ropa, las invité a que ellas fueran yo, a que vivieran y disfrutaran de mi momento creativo.
Como dice mi querido profesor Eduardo R. Merchán en el prólogo: “Las ha hecho sumergirse en las profundidades más íntimas del juego de la creación. En el alba de este trabajo, cuando todavía no era ni siquiera un proyecto, apareció la imagen de Altea. Una amiga de Irene. Una amiga y un lugar geográfico. Un paisaje y una intimidad. Una fotografía como juego y como batalla por la búsqueda de la creatividad. Y allí comenzó todo; esa fue la génesis de un largo caminar por la amistad, por muchas mujeres y muchos paisajes. Todas -e incluso la propia Irene- eran Irene. Al tiempo que Irene era también ellas. Como en un espejo eterno lleno de intimidades y reflexiones, de caminos por andar y de vidas vividas en la compañía y en el sentimiento de pertenencia a un género (el femenino), a una raza (la humana) y una pasión: la fotografía”.

 

Luego pensé que sería interesante hacer partícipes a poetas y a artistas de la palabra en este juego, y primero fue un amigo, luego Gloria, la abuela de mi mejor amiga Sara, conocidos… y también gente que respondía a mis gritos a través de las redes sociales, de muchísimos lugares del mundo y hasta en diez idiomas. “Como las modelos de Irene se transmutaban en Irene; y como Irene se convertía todas y cada una de sus modelos, las palabras se hacían imágenes y las imágenes se trastocaban en palabras y ritmos.” ¡Y así nació Blumen! “Un proyecto tremendamente descarnado, pero al mismo tiempo sutil y tierno, que surge casi por casualidad con un primigenio diálogo con el que se inicia un largo camino por muchos paisajes y muchas mujeres. Un juego visual que se va convirtiendo en poético. Un poema de luces y atardeceres que precisa y reclama la literatura para hacerse material".
S.- y ‘Mär’, una serie que es pura magia. ‘Sueños y deseos’...

Mär es el diminutivo de la palabra Märchen que significa cuentos de hadas en alemán, una palabra que aún existe. Mar es agua en mi lengua materna. Sueños y deseos confluyen en un pequeño trabajo muy personal en el que los elementos principales son el cuerpo desnudo y la fragilidad. Es una serie de imágenes íntimas, cuerpo a cuerpo entre la cámara y el sujeto, donde el agua hace las formas más suaves y armoniosas.


S.- y ¿Urlaub y Heimat?

Creo que ambos trabajos siguen una misma línea, las dos series están realizadas en los lugares que más me fascinan de Berlín: El Spreepark y Tempelhof. Urlaub es una reflexión sobre las vacaciones, me interesa el significado y la filosofía de dicho concepto, se supone, que en ese tiempo “vacante” disponemos de nuestras horas con total autarquía. Claramente, ese estado ausente es condición de posibilidad de algo impensado o quizá pensado hacia otros lugares impropios. El subtítulo de este proyecto está basado en una cita de Marco Aurelio: “Concédete un retiro y recupérate”. “Retreat&Recover”.


Para realizar Heimat he elegido el aeropuerto abandonado de Tempelhof en Berlín ya que refleja muchos de los cambios que desde años hemos estado viviendo sin apenas ser conscientes. Me represento con alguien que forma parte de mi más profundo Heimat, de mi refugio y mi lugar pertenencia, que cada vez es menos un territorio, y más las personas importantes, que de alguna manera son parte de nosotros: nuestra familia, nuestros amigos que siguen ahí. Podemos crear nuestra propia historia, pero ésta estará compuesta de fragmentos que surgen de momentos cruciales en nuestro devenir del cambio, del vuelo, de cada vez estar más desarraigados de un territorio para convertirnos en personas en una continua adaptación.


S.- ¿Con qué estas ahora?

Ahora mismo estoy haciendo unos pequeños libros de fotografía y poesía, que salen cada 3 meses. El primero lo realicé con Sara Bounajm, y el siguiente adelanto que será con Nuria García (VeoArte) y con Jose Antonio Vallejo (Ilustrador) editados por GrundKreuz,. Que es el proyecto en el que estoy inmersa en Berlín de la mano de NatiGrund (musas20.com). Hemos creado una pequeña editorial que aúna ediciones de arte y new media, que está empezando a funcionar muy bien. De momento lo hemos presentado solo en Alemania (En la Berliner Liste Art Fair durante la Berlin Art Week, y en Signs of Dexterity).


S.- ¿Cómo ves el mundo de la cultura desde Berlín? El de allí y el de aquí.

Madrid y Berlín son dos realidades diferentes. Desde que vivo en Berlín, me doy cuenta de que no tiene nada que ver con el resto de Alemania. Aquí el arte está en todos los rincones de la ciudad, a la orden del día, todo es mucho más libre creativamente hablando. A veces parece que todo el mundo saca el artista que lleva dentro. Está claro que lo más importante de todo es trabajar duro y ser bueno para destacar, pero aquí hay muchas más posibilidades en cuanto a espacios expositivos y oportunidades, pero es como todo, moverse, hacer contactos, saber idiomas, presentarte a convocatorias. Sea aquí o allí todo está en manos de uno mismo.

 

* Fotografías de Irene Cruz. Autor: Mariu Hernando.

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