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{CULTURA / FOTOGRAFíA}

Anka Zhuravleva atraviesa el espejo y regresa con la foto

La Casa de la Imagen acoge una muestra de la fotógrafa rusa; imágenes oníricas y sensuales

Hay quien dice que todas nuestras ensoñaciones pueden hacerse realidad si tenemos el coraje de perseguirlas. Aun así, fotografiar los sueños no es tarea sencilla. No sólo es preciso recordarlos, sino que además hay que ser capaz de atravesar el espejo y regresar con la imagen evocada. Apuntan también algunos de los mejores fotógrafos que las imágenes que surgen del disparo de su cámara nacen de lo leído, lo visto y lo vivido. La fotografía de Anka Zhuravleva –que ahora expone la Casa de la Imagen de Logroño- parece coincidir con ambas percepciones. La imágenes de la fotógrafa rusa desprende una belleza melancólica y sugerente; atmósferas en las que la sensualidad preside un universo onírico, imaginado desde el mundo de las ilusiones.


En la puerta de la Casa de la Imagen espera su director, Jesús Rocandio. “Anka Zhuravleva –recuerda el fotógrafo- reconoce que logra salir de sus problemas desde el arte”. Su vida cambió de forma drástica con el fallecimiento prematuro de sus padres. Ambos habían supuesto una importante influencia creativa para Anka. Su madre desde la pintura, rodeándola de libros de arte; su padre desde la arquitectura, disciplina que ella también comenzó a estudiar. La pérdida de sus progenitores dirigió a Anka –entonces aún Anka Belova- hacia una vida alternativa como vía de escape. Fue artista de tatuaje, cantante de un grupo de rock; trabajó en la mayor productora audiovisual de Rusia, se acercó a la pintura, y trabajó como modelo para pagarse sus estudios, posando para publicaciones como Playboy o XXL. “Cuenta –añade Rocandio- que todo cambió al conocer a su pareja, el músico y compositor Alexander Zhuravlevo. Entonces encontró cierta estabilidad emocional y encontró en la fotografía la forma expresiva en la que se entraba más cómoda”. Era 2006, “por lo tanto es una fotógrafa joven en todos los sentidos”, resalta el responsable del centro logroñés.

 

Frente al visitante, nada más acceder a la sala de exposiciones, una joven saborea un helado de naranja entre una hilera de bicicletas en el centro de la plaza de una ciudad. Ataviada con una abrigo rojo destaca sobre el blanco y negro de las fachadas, el arco del fondo que comunica una calle con otra, las ruedas y manillares, y las personas que pasean a su alrededor. Rocandio señala esa imagen y la siguiente, donde otra joven, que viste un largo vestido blanco salpicado de hojas rojas, gira la mirada atrás mientras camina por una senda rodeada de jardines rojo intenso. “En la fotografía de Zhuravleva –describe el director de la Casa de la Imagen- confluye su experiencia; es la suma de la pintura más el cine más su trabajo como modelo. Fabrica imágenes desde los sentimientos, desde lo onírico y para lograr esas imágenes que no son muy reales es preciso actuar desde el surrealismo. Ahí entra el fotomontaje y es ahí también, donde Anka Zhuravleva destaca”.
Dice la fotógrafa que en su trabajo no parte de ningún concepto predeterminado. “Todo es muy sencillo. Para mí la fotografía es un placer, empezando por la idea que nace en mi mente hasta los últimos retoques con el Photoshop o revelando en el cuarto oscuro”. La colección de fotografías que acoge la Casa de la Imagen pertenece a tres series diferentes, ‘Color Tales’ (cuentos en color), ‘Distorted Gravit’ (la gravedad distorsionada) y ‘The Aquatic’ (lo acuático).


Los Cuentos en Color es, tal y como reconoce la propia autora, su primera serie fotográfica de interés. “El nombre lo explica todo –apunta Anka en el dossier de prensa- y lo más importante en estas fotos es el efecto emocional que producen los colores y la historia que quiero contar al espectador. Estos cuentos no están atados a ningún tiempo ni época ni tienen reglas. No quiero contar todo en el cuento y dejo la historia inacabada o incluso abstracta. Para mí son simplemente imágenes en tanto que estados de ánimo. Intento que el espectador mirando la imagen desarrolle su fantasía y acabe el cuento a su manera”.

 

Por otra parte, la serie ‘Distorted Gravity’ fue creada, describe Zhuravleva-“para reflejar el estado de ánimo que cada persona puede tener cuando notas que las leyes de la física y de la gravedad dejan de tener sentido y dejan de funcionar. Eso nos pasa en estados que todos hemos pasado, por ejemplo cuando estamos enamorados o estamos absorbidos en un proceso en el que no nos damos cuenta que el tiempo está pasando, o cuando estamos en nuestros sueños. Y parece que nuestro cuerpo se desdobla o vivimos lo habitual pero de una manera diferente y extraordinaria”.
La serie ‘Aquatic’ tiene su origen en los propios sueños de la fotógrafa sobre el agua. “Tuve muchos sueños hermosos y surrealistas –recuerda- y cuando me despertaba tenía muchas ganas de plasmar lo que había soñado. Pero el proceso de plasmar mis sueños en las fotos me lleva mucho tiempo. Una de las fotos del proyecto apareció tres años más tarde de mi sueño”.

 

Jesús Rocandio apunta, frente a una imagen en la que unas enormes burbujas rojas deambulan por un pasillo recorrido por ventanales mientras un joven viaja agarrada a una de las esferas, la constante de un componente femenino en la fotografía de Anka Zhuravaleva. “Existe un punto de vista femenino desde el mundo de los sueños y los cuentos. Como ella misma reconoce, es capaz de dejar reposar esos sueños durante años antes de fotografiarlos”.
La artista rusa utiliza indistintamente la fotografía analógica y la digital; la primera cuando busca una representación más directa a través del disparo, la segunda para sus trabajo retocados. “La post producción es muy importante en su trabajo –explica Rocandio-, tanto para el color como para la estructura de la imagen. Es algo que cuenta ella misma activamente y que creo que viene de su formación de base, de la suma de la que hablábamos de pintura, cine, y su condición de modelo. A través de sus fotomontajes ha conseguido el reconocimiento”. No es de extrañar la demanda que existe de los cursos que imparte sobre el acabado de sus fotografías. “No es una fotografía de estilo clásico –insiste Jesús Rocandio-, son imágenes en las que el elemento femenino, lo onírico y el erotismo, lo sugerente, siempre están presentes”.


Anka Zhuravaleva trabaja sobre series de fotografías, pero con la peculiaridad de que no las acota. “No numera sus series, las vende firmadas pero sin número, realizando reproducciones hasta el infinito”. Apunta el director de la Casa de la Imagen que hoy en día, en el mercado de la fotografía, existen dos tendencias. Por un lado, los autores que numeran sus series y cada imagen puede venderse de 2.000, 3.000 euros para arriba y, por otro, quienes como Anka no las numeran, las firma y las venden a precios que oscilan entre 250 y 300 euros. Así pueden adquirirse también en la Casa de la Imagen. Zhuravleva vende muchas fotografías apoyada en el ingente número de seguidores que le acompañan en las redes sociales, donde se mueve como pez en el agua. Valgan como ejemplo sus 45.000 seguidores en Instagram o los 42.000 en Facebook. “Anka invita con este método a comprar originales –destaca el coordinador del centro- y eso es algo muy interesante”.


Rocandio reconoce que el estilo fotográfico de Zhuravaleva no es el que más tocan en la Casa de la Imagen. “Colaboramos estrechamente con la galería Spectrum de Zaragoza y allí una de las profesoras es rusa. Llevó a Anka a impartir un curso. Desde ahí surgió la idea de la exposición que ahora acoge la Casa de la Imagen. Muchas de las muestras que proponemos son, digamos, un tanto sesudas, dirigidas a un espectador avezado en fotografía. A veces, es preciso un momento de inflexión, Proponer algo más fácil, no en su ejecución, sino en su impacto visual. A veces es necesario mostrar otra forma de disfrutar de la fotografía, de hacer fotos”. A punto de finalizar el recorrido por la sala, un juego de tazas de café comienza a levitar abandonando la mesa camilla sobre la que reposaba tan sólo un instante antes. Una joven sostiene una tetera mientras su largo pelo se eleva. No parece sorprendida, quizá no es la primera vez que sueña con el extravío de la gravedad./Javi Muro

 

* Visita galería de imágenes.


* La exposición permanecerá abierta hasta el 26 de abril en horario de 18 a 20:30h, de lunes a viernes. Casa de la Imagen. Logroño.

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