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{CULTURA / LIBROS}

Apología de la frivolidad

Nuevas formas de contar. ¿Qué tiene en común Sky Rojo, Veneno, y docudrama Rociíto?

¿Qué tienen en común Sky Rojo, La Veneno y el docudrama de Rociito? Aparentemente acabo de mezclar churros con merinas sin ningún escrúpulo, pero si por un momento nos olvidamos del contenido y fijamos la mirada en el continente veremos que el trinomio no es tan despiadado como puede parecer a primera vista. Las tres propuestas consisten en productos televisivos que de una u otra manera tratan de temas tan serios y actuales como la violencia doméstica, la trata y la prostitución o los problemas de adaptación social que sufren las personas transexuales. Más allá de lo que cuentan, que a primera vista sería carne de documental, es la utilización de todos los trucos y recursos propios del entretenimiento lo que nos hace preguntarnos si fue primero la gallina o le huevo, es decir: ¿Estamos ante puros productos de entretenimiento que utilizan la realidad como argumento, o por el contrario es otra forma de hacer llegar un mensaje de gran calado a un público consumidor de contenido volátil, ligero y que aún espeta aquello de 'yo no quiero ver nada que me haga pensar'?

 

Sky Rojo y Veneno son dos series de ficción _esta última basada en un personaje real_ que de forma frívola y haciendo descarado hincapié en lo estético, tratan asuntos sociales de gran calado, y por desgracia, muy vigentes. La entrevista, grabada y editada, a la única hija de las últimas “folclóricas” de este siglo le da la vuelta a la premisa de las anteriores y a base de tijera, iluminación y rótulos oportunos (¿u oportunistas?) nos presenta una realidad muy cruda que no oculta su objetivo primario: batir records de share televisivo.

 

LA VENENO

Brillantina y cirugías, prostitución, televisión y tres mujeres transexuales recreando un solo personaje del que nunca diríamos que “diera para tanto” .El tándem formado por “Los Javis”, pareja mediática donde las haya, posee el indiscutible don de frivolizar sobre los temas más tremendos sin perder un ápice de credibilidad. Ya lo hicieron en “Paquita Salas” una miniserie compuesta por capítulos capsula donde lo absurdo y lo grotesco conviven con situaciones que en principio deberían ser muy dramáticas. Con “Veneno” la cota de popularidad de directores y actrices se ha disparado y las críticas no se han hecho esperar.

Si algo tienen en común las tres propuestas es que han machacado las cuotas de audiencia sin esconder en ningún momento su ambición comercial, aunque Veneno se ha convertido en objeto de culto entre adolescentes que ni siquiera sabían de antemano quien era Cristina Ortiz (La mujer detrás del personaje _el personaje que ella inventó y el que recrean las tres actrices protagonistas). No hay duda que en el último capítulo Ambrossi y Calvo se rinden un homenaje a sí mismos en una comunión de brillantina y responsos que nunca existieron, dejando claro que más allá de poner imágenes a la biografía ficcionada escrita por Valeria Vegas, tiran de sus recursos para contar la historia a su manera: frivolidad y música disco para transmitir el mensaje desde una suerte de pista de baile lacrimógena.

 

SKY ROJO

Es difícil precisar si la ficción actual necesita realidad para llegar a más público, o si por el contrario, la realidad necesita de ficción para ser digerida. Con una estética que copia sin escrúpulos a Tarantino, las “road movies de los noventa, el western y la serie B; Sky Rojo se presenta como una serie corta de capítulos tan breves que asemejan una sucesión de trailers tan potentes como frenéticos.

 

Tampoco han dejado claro los creadores de este producto tan descaradamente comercial, si la trata y la prostitución son el germen de la historia -Una huida hacia delante de tres prostitutas híper-producidas- o por el contrario querían aportar un toco de realidad social a un tebeo en tecnicolor que quizás carecía un elemento algo más denso.

El resultado, críticas de todos los colores aparte, es cuanto menos novedoso: el componente estético envuelve el mensaje, pero desde luego no lo disfraza. La pregunta sería si el fin justifica los medios, es decir: ¿podemos utilizar un video-comic para contar una realidad tan sórdida como actual? ¿Realmente el espectador podrá distinguir los árboles del bosque?

 

Esta serie en streaming no esconde su estrategia, sino que muy al contrario, la exagera en una hipérbole dramática y estética que desde luego no lleva a engaño. Esto no quiere decir que sean los primeros en ficcionar una realidad y contarla de manera sui generis, pero sí que quizás son pioneros en crear un producto donde las costuras están tan a la vista…

 

CONTAR LA VERDAD PARA SEGUIR VIVA

Uno de los mejores ejemplos de realidad ficcionada, o de como las líneas entre los géneros audiovisuales se diluyen, lo tenemos estos días en nuestras pantallas. Uno de los productos más controvertidos, donde más polarización se ha buscado y desde luego se ha encontrado nos lo ha dado La Fábrica de La Tele: El testimonio de maltrato por parte de Rocío Carrasco.

 

El título del programa es en sí mismo una clara declaración de intenciones. Ya no estamos ante la retransmisión en directo de la vida cotidiana de un grupo de personas con perfiles marcados e incompatibles (sea en un plató o en una isla caribeña). Lo que tenemos delante de nuestros ojos es la certeza de que la televisión, cierta televisión, se ha convertido en un gran confesionario mediático, un confesionario con su penitencia y recompensa (sea está económica o emocional en forma de popularidad) El programa ha transcendido más allá del público que, en principio, consume este tipo de productos y la polarización que ha creado en la audiencia ha propiciado la declaraciones de políticos y medios alejados de este tipo de programas.

¿Realidad “ficcionada” o ficción realité? el debate está abierto: se ha reportado un mayor número de denuncias de violencia de género aparentemente vinculadas con el docudrama protagonizado por la huérfana de Roció Jurado, y en este extremo, nadie puede discutir la utilidad de un producto resultante de una edición tan extrema donde la protagonista, a pesar de todo, rezuma verdad.

 

¿Es lícito editar de forma tan descarada una intervención tan turbadora para darle forma a imagen y semejanza de Mediaset?

 

Como denuncia directa, como aparente ficción carente de juicios directos, como trama principal o escondida detrás como sub-trama; nos encontramos ante un verdadero aluvión de propuestas de ficción -o disfrazadas de ficción- que constituyen otra manera, u otras muchas maneras de contarnos lo que sucede a nuestro alrededor. A veces la visión es sesgada, condescendiente con el espectador y descaradamente aleccionadora. Otras veces la sutileza en la narración nos golpea las vísceras sin hacer apenas ruido…pero lo que es evidente, es que la ficción audiovisual bebé de los noticiarios, y que estos últimos, cada vez más, utilizan narrativas propias de la ficción para contarnos la realidad.

 

¿Estamos ante una nueva narrativa donde la ficción no se entiende sin realidad y viceversa? En los tiempos del streaming y el entretenimiento a la carta la respuesta siempre la tiene el espectador, y eso, queramos o no; es democracia. Mientras sepamos distinguir la frivolidad de la superficialidad, que cada uno elija del menú según su apetencia. ¿No?/César Lorenzo

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