2024

{VIVIR / VIDA EN LA CIUDAD}

'Defendemos que La Rioja no es menos que nadie, no necesita compararse ni pedir permiso, debe tener voz propia y ejercerla'

SONSOLES SORIANO, SECRETARIA GENERAL DE POR LA RIOJA

Sonsoles Soriano (Logroño. 40 años), es abogada en ejercicio y actualmente Secretaria General del partido regionalista Por La Rioja. Estudió Derecho entre Logroño y Ávila, aunque antes pasó por la Facultad de Bellas Artes de Barcelona. Una etapa que describe de "más pasional y creativa, que forma parte de mi manera de entender el mundo". Sonsoles apunta que "siempre ha tenido un fuerte sentido de la justicia", algo que arrastró desde pequeña. "He sido -precisa- de las que siempre se posicionaban cuando algo no era justo, de las que se implicaban en las causas difíciles, incluso cuando parecían imposibles". Recuerda que eligió Derecho "porque era la herramienta más sólida para canalizar esa forma de ser. No entiendo mi profesión ni mi compromiso político sin esa convicción profunda de que lo correcto debe defenderse, aunque no sea lo cómodo".

 

Sonsoles Soriano es madre de dos hijos. "Son mi razón de ser y el motor que me impulsa cada día". A la secretaria general de Por La Rioja le gusta el deporte y la naturaleza, "Disfruto paseando con mi perra y leyendo un buen libro". Sonsoles se considera una mujer guerrera, firme cuando toca, pero siempre respetuosa. "Creo -indica- en la educación, en la amabilidad y en algo muy simple: tratar bien a los demás; no cuesta nada y marc la diferencia". Sonsoles reitera que en política intenta mantener la misma actitud que en su vida personal y profesional: "actuar con coherencia, con valentía y con respeto". Sonsoles Soriano conversa con SPOONFUL acerca del Por La Rioja, el proyecto regionalista riojano./Javi Muro.

 

S.- ¿Cuál es el proyecto de POR LA RIOJA?

Queremos construir una fuerza política que tenga en cuenta de verdad las decisiones y las necesidades específicas de La Rioja como comunidad autónoma. Una región que sufre desde hace años un agravio comparativo evidente frente a las comunidades vecinas, que rara vez ha sido tomada en consideración en las grandes decisiones estatales y cuyos intereses nadie ha sabido reivindicar ni defender con firmeza a nivel nacional.

 

Nuestro objetivo es que La Rioja deje de ser tratada como una sucursal por parte de los partidos nacionales y pase a ser reconocida como lo que es: una región con identidad propia, con una realidad social, económica y territorial singular.

 

Queremos poner en valor la identidad riojana sin complejos, protegiendo nuestros productos, nuestro patrimonio histórico y cultural, nuestro paisaje, nuestras formas de vida y también nuestras profesiones propias, muchas de ellas ligadas al territorio y hoy amenazadas. POR LA RIOJA nace para que las decisiones que afectan a La Rioja se piensen desde La Rioja, se defiendan con rigor y se negocien con firmeza.

 

S.- ¿Qué vacío político consideran que vienen a cubrir en La Rioja?

El vacío es estructural: La Rioja no tiene voz propia. Durante más de treinta años dos grandes partidos han monopolizado la política, no solo en España sino también aquí, y han dejado de actuar como defensores del interés general para convertirse en estructuras cerradas, orientadas a acumular poder y votos.

 

Se ha instalado la idea de que hay que votar al partido que gobierna en Madrid para obtener favores o inversiones, cuando eso pervierte el propio concepto de autonomía. Gobierne quien gobierne, debería existir una fuerza capaz de defender a La Rioja por La Rioja, sin subordinaciones ni cálculos partidistas. Ese es el vacío que venimos a cubrir: independencia, capacidad de decisión y defensa real de la comunidad.

 

S.- ¿Cuáles son los pilares ideológicos del partido?

Nuestros pilares son claros. Creemos en un regionalismo identitario, en el sentido de reconocer que La Rioja tiene una personalidad propia que no debe diluirse ni sentirse en inferioridad frente a ninguna comunidad, y menos frente a las vecinas.

 

Nuestro pilar ideológico es La Rioja como sujeto político, con capacidad para decidir según su territorio, su identidad y las personas que la habitan. Defendemos un regionalismo propio, no copiado, que proteja lo que nos hace diferentes y que base sus políticas en el interés general real y en una justicia distributiva efectiva, que permita a La Rioja impulsar industria, empleo y estabilidad. La identidad no es un adorno: es la base desde la que se construye un proyecto político con futuro.

 

S.- ¿Qué diferencia a POR LA RIOJA de otras formaciones regionalistas?

La diferencia clave es que POR LA RIOJA no está corrompida. No nace del personalismo, ni de la necesidad de vivir de la política, sino de la vocación y de la convicción de que La Rioja necesita una defensa real.

 

El regionalismo anterior ha sido débil, oportunista y centrado en una o dos personas, aliándose con quien más convenía en cada momento. Hoy incluso vemos cómo se usan etiquetas regionalistas para aglutinar votos y favorecer intereses personales. 

 

POR LA RIOJA está formada por personas que tienen su trabajo, que no quieren profesionalizarse en política y que creen que la política debe servir para algo, para mejorar la vida de los riojanos. Esa independencia es lo que nos permite actuar sin hipotecas.

S.- La crítica a los partidos nacionales es constante. ¿En qué se justifica?

No es que la crítica sea constante, es que no hay por dónde coger hoy a los partidos nacionales. Han dejado de tener cualquier vínculo con el interés general de las personas. Su única lógica es acumular votos, conservar poder y favorecer intereses personales, utilizando mecanismos de servilismo y de pesebramiento que están generando un profundo hartazgo social.

 

El resultado es devastador: están desprestigiando la política en su conjunto, provocando que la ciudadanía deje de creer incluso en proyectos que sí podrían merecer la pena. Cuando la política se reduce a fidelizar votantes mediante favores y dependencia, lo que se destruye no es solo la confianza en un partido, sino en el sistema democrático.

 

Es evidente que estos partidos -hablo de los grandes partidos estatales- tuvieron un sentido hace cuarenta años. Cumplieron una función en un momento histórico concreto, pero desde entonces se han ido apoderando de las instituciones, tanto a nivel estatal como autonómico, alternándose el poder de forma cerrada, endogámica y profundamente dañina para la pluralidad política. Hoy no tienen razón de ser en términos de hegemonía. Ninguna democracia sana debería aceptar que dos estructuras monopolicen el poder de manera casi permanente. El problema es que la ciudadanía no percibe alternativas reales, porque durante años se ha impedido que surjan fuerzas capaces de romper ese modelo de dependencia, servilismo y favores cruzados.

 

Lo que debiera ocurrir -si de verdad creemos en la democracia y en la cultura política- es que existieran otras tensiones, otras formaciones y otros equilibrios que contrarrestaran ese poder excesivo. No para sustituir una hegemonía por otra, sino para devolver pluralidad, control y sentido a la política. En ese contexto nace POR LA RIOJA. No como una reacción visceral, sino como una respuesta necesaria a un sistema agotado que ya no sirve ni a La Rioja ni a la ciudadanía en general.

 

S.- ¿Qué significa exactamente “regionalismo” en su proyecto?

Para nosotros el regionalismo es también identidad. Una identidad propia, afirmada y sin complejos. Creemos en un regionalismo identitario, en el sentido de reconocer que La Rioja tiene una personalidad histórica, cultural, económica y social singular, que no debe diluirse ni subordinarse a otras comunidades, y mucho menos sentirse en inferioridad frente a ellas. 

 

La Rioja no es menos que nadie, ni necesita compararse ni pedir permiso. Tiene recursos, conocimiento, productos, sectores estratégicos y una forma de vivir el territorio que merecen ser defendidos con orgullo y con políticas propias. Ese regionalismo identitario no es excluyente ni confrontacional, es una afirmación legítima de lo que somos. Significa que La Rioja debe hablar en primera persona, decidir en función de su realidad y actuar sin complejos frente a comunidades vecinas o estructuras de poder mayores. Y, al mismo tiempo, es un regionalismo práctico: identidad con contenido, con capacidad de decisión y con voluntad de mejorar la vida de quienes viven aquí. Identidad no como símbolo vacío, sino como base política para actuar.

 

S.- ¿Cuáles son sus principales propuestas programáticas a corto plazo?

Nuestras propuestas programáticas a corto plazo parten de una idea muy clara: La Rioja tiene capacidad de decisión y debe ejercerla. Por eso, una de nuestras primeras reivindicaciones es la aplicación real del artículo 46 del Estatuto de Autonomía de La Rioja, que reconoce compensaciones y singularidades que nunca se han defendido con firmeza. No puede seguir siendo un artículo decorativo.

 

A partir de ahí, defendemos que La Rioja tenga voz propia frente al Gobierno central y frente a otras comunidades, sin complejos y sin subordinaciones. La autonomía debe servir para decidir, no solo para gestionar lo que otros deciden.

 

Esto se traduce en medidas muy concretas, recogidas en nuestro decálogo. Por ejemplo, exigimos los mismos servicios y condiciones que tienen otras comunidades para poder crear industria, generar actividad económica y estar realmente conectados con el resto de España. No se puede hablar de competitividad si no hay infraestructuras estables, conectividad, servicios públicos garantizados y planificación a largo plazo.

 

También apostamos por una visión cohesionada de La Rioja, donde Logroño y los municipios trabajen en conjunto, sin servilismos ni rivalidades artificiales, potenciando las fortalezas de cada zona y garantizando que ningún municipio quede aislado o abandonado. Para nosotros, la vertebración sanitaria, educativa y de servicios básicos en todo el territorio es irrenunciable.

 

Otro eje fundamental es la defensa de nuestra economía productiva. Queremos poner en valor lo nuestro. Y ahí cobran protagonismo el sector primario, la industria, la actividad manufacturera y el tejido empresarial local. Eso implica apoyar a las empresas riojanas desde la contratación pública y garantizar que ningún municipio quede al margen del desarrollo económico.

 

Pero nuestras propuestas no son solo económicas. Defendemos con la misma firmeza nuestro patrimonio histórico, cultural y social, nuestros calados, nuestro paisaje, nuestra forma de vida y también nuestras profesiones propias, muchas de ellas ligadas al territorio y hoy amenazadas por la falta de políticas específicas. 

 

Todo ello va acompañado de una manera distinta de entender la política: sin profesionalización innecesaria, sin vivir de los cargos y con un compromiso claro de que la política sirva para algo y revierta en la comunidad. En definitiva, nuestras propuestas tiene un mismo fin, que La Rioja pueda decidir, producir, cuidarse y preservarse, con identidad propia y con políticas pensadas desde aquí. Ese es el sentido del proyecto de POR LA RIOJA.

 

S.- ¿Qué supondría para ustedes obtener representación institucional?

Supondría, ante todo, lealtad hacia el ciudadano, no lealtad institucional entendida como obediencia interna o disciplina de partido. Lealtad hacia Logroño y lealtad hacia La Rioja en su conjunto, entendiendo que una cosa no puede avanzar a costa de la otra.

 

Hoy Logroño está blindado, concentrando recursos, decisiones y oportunidades, mientras el resto de la comunidad queda relegada. Nosotros queremos que Logroño deje de ser un compartimento estanco y se convierta en una ventana para el conjunto de La Rioja, un motor que impulse al resto del territorio en lugar de absorberlo todo.

 

Eso implica que Logroño tenga una capacidad real de comunicación y coordinación con los municipios, que actúe como capital al servicio de la comunidad y no como un espacio desconectado de ella. Y al mismo tiempo, que la comunidad autónoma piense Logroño como parte de un proyecto común, no como un ente aislado o privilegiado. 

 

La representación institucional de POR LA RIOJA serviría para romper dinámicas de concentración de poder, evitar personalismos y construir un proyecto político con un programa social real, centrado en las personas y no en intereses particulares. En definitiva, representación institucional para equilibrar, conectar y servir, no para blindar espacios de poder.

 

S.- ¿Estarían dispuestos a pactos? ¿Con qué líneas rojas?

Nuestra posición es muy clara. Cualquier partido que vaya en contra de los intereses de La Rioja no puede tener ningún tipo de pacto con nosotros. No se trata de siglas ni de colores políticos, sino de hechos y de decisiones concretas.

 

Para POR LA RIOJA lo principal es que se reivindique de verdad lo que La Rioja necesita para prosperar. Lo reitero, financiación justa, servicios adecuados, capacidad de decisión y un modelo de desarrollo pensado desde aquí. Quien no esté dispuesto a defender eso con claridad, no puede contar con nuestro apoyo.

 

Estamos abiertos a acuerdos si sirven para mejorar la vida de los riojanos y fortalecer a la comunidad, pero no participaremos en pactos que impliquen renuncias, silencios cómodos o subordinación a intereses ajenos. La independencia y la coherencia no son negociables. Nuestros pactos, si existen, solo tendrán un criterio: La Rioja y los riojanos.

 

S.- ¿Qué prioridades llevarían a su primer pleno?

Las prioridades son muy claras y no admiten dilación. Lo más urgente en este momento en La Rioja es preservar el mundo rural, porque sin mundo rural no hay equilibrio territorial, no hay identidad y no hay futuro para la comunidad. 

 

Junto a ello, es imprescindible dotar a La Rioja de comunicaciones reales, que conecten de verdad el territorio tanto internamente como con el resto de España, y que permitan actividad económica, movilidad y oportunidades. No hablamos de anuncios ni de proyectos de escaparate, sino de infraestructuras útiles y seguras.

 

Otra prioridad esencial es reavivar la industria, especialmente la industria vinculada al territorio y a la producción local, porque sin tejido industrial no hay empleo estable ni capacidad de fijar población. 

 

Todo ello exige más capacidad de gestión y de financiación, para que La Rioja pueda cuidar de lo suyo: los autónomos, las pequeñas y medianas empresas, y para crear un marco de estabilidad laboral real, que permita a las personas planificar su vida sin depender de precariedad ni de decisiones ajenas. Ese sería el eje de nuestra acción desde el primer día: territorio, comunicaciones, industria y empleo estable, al servicio de la comunidad y no de intereses externos.

S.- Cuando hablan de “reactivar el mundo rural”, ¿a qué se refieren concretamente?

Cuando hablamos de reactivar el mundo rural hablamos de dejar de tratarlo como un decorado y empezar a tratarlo como lo que es, una realidad económica, social y humana que sostiene esta comunidad. Reactivar no es hacer turismo de fin de semana ni campañas de marketing institucional; es permitir que la gente pueda vivir y trabajar en los pueblos con dignidad, con actividad económica real y con servicios públicos garantizados.

 

La Rioja rural existe, trabaja y produce, pero lleva años siendo abandonada por políticas diseñadas desde despachos que no conocen el territorio. Reactivar el mundo rural es cambiar radicalmente el enfoque político, dejar de legislar contra él y empezar a protegerlo de verdad.

 

S.- ¿Cuáles son las medidas más urgentes que necesita hoy el medio rural riojano?

La medida más urgente es proteger la ganadería y la agricultura familiar, que son el único modelo verdaderamente sostenible, humano y ligado al territorio. Hoy se está aplicando una normativa uniforme pensada para frenar macroexplotaciones industriales, pero que en la práctica asfixia a las pequeñas explotaciones familiares, que no tienen nada que ver con ese modelo intensivo.

 

Por eso defendemos una Ley de Realidad Rural que reconozca expresamente la ganadería y la agricultura familiar como servicio público esencial para el equilibrio territorial, la sostenibilidad y la cohesión social. Esa ley debe adaptar la normativa medioambiental, urbanística y sanitaria a la realidad de nuestros pueblos, diferenciar claramente entre modelos productivos y proteger frente a la competencia desleal de importaciones que no cumplen los mismos estándares.

 

S.- ¿Cómo combatirían la despoblación?

La despoblación no se combate con discursos ni con campañas publicitarias. Se combate haciendo viable la vida en los pueblos. Eso implica precios justos por encima de los costes de producción agrarios, menos burocracia, fiscalidad adaptada, ayudas directas sin intermediarios y servicios públicos reales.

 

Si una explotación no es rentable, si una familia no puede vivir de su trabajo o si un pueblo pierde servicios básicos, la despoblación es inevitable. Nosotros queremos romper esa cadena, no maquillar sus consecuencias.

 

Creemos imprescindible que nuestros pueblos cuenten con los servicios básicos en su propio municipio o, al menos, a una distancia asumible. Hablamos de alimentación, centro de salud, farmacia, cajeros automáticos donde poder sacar dinaro, etc.

 

S.- ¿Qué papel juegan la agricultura y la ganadería en su programa?

Juegan un papel central y estructural. No son sectores secundarios ni complementarios. Sin agricultura y sin ganadería no hay mundo rural, no hay paisaje, no hay identidad y no hay equilibrio territorial. Defendemos transparencia en los precios, publicación de los precios reales de compra, cláusulas espejo para evitar competencia desleal, adaptación gradual a nuevas exigencias normativas y acompañamiento técnico real para quienes producen.

 

S.- ¿Qué propuestas tienen en materia de infraestructuras y conectividad?

Las infraestructuras y la conectividad no son un lujo, son condiciones básicas de existencia. No puede haber pueblos sin sanidad suficiente, sin educación accesible, sin transporte, sin internet o sin telefonía. Defendemos, como le decía anteriormente, una vertebración real del territorio, con atención médica garantizada, centros educativos accesibles, conectividad digital efectiva y servicios básicos en todos los municipios. Sin eso, cualquier discurso sobre el mundo rural es pura propaganda.

 

S.- ¿Cómo atraerían a jóvenes y emprendedores a los pueblos?

Dándoles condiciones de vida y desarrollo reales, no relatos. Vivienda accesible, servicios públicos, apoyo a la actividad económica, estabilidad normativa y la certeza de que no van a ser tratados como ciudadanos de segunda. Nadie se queda en un pueblo solo por romanticismo. Se queda si puede trabajar, vivir y construir un proyecto de vida con seguridad.

 

S.- ¿Qué papel deberían tener los servicios públicos en zonas rurales?

Un papel central e irrenunciable. La sanidad, la educación, la atención a mayores y a la infancia no pueden depender del código postal. El mundo rural no puede seguir siendo el primero en sufrir recortes y el último en recibir recursos.

 

S.- ¿Creen que las administraciones actuales han abandonado al medio rural?

Sí. Y no es una opinión: es una realidad objetiva y cotidiana. Se ha legislado contra el mundo rural, se le ha exigido más que a nadie y se le ha protegido menos que a nadie. O se protege el modelo rural real que vertebra esta tierra, o lo que desaparecerá no es el intensivo, sino La Rioja rural. Por eso desde POR LA RIOJA decimos que o se protege el modelo rural real, o lo que desaparecerá no es el intensivo, sino el mundo rural que vertebra esta tierra.

 

S.- ¿Qué la llevó a dar el paso a la política activa?

Fue una confluencia de circunstancias. Siempre me había interesado la política y siempre he sentido un cierto romanticismo en torno a ella, en el sentido de creer que debía servir para defender el interés general. Sin embargo, tenía la sensación -cada vez más clara- de que la política ya no estaba actuando así, y mucho menos defendiendo los intereses de La Rioja.

 

Sentía que no teníamos voz, que estábamos silenciados, que éramos lo último en España y que nadie se estaba ocupando de reivindicar lo que nos correspondía como comunidad. Esa sensación de abandono y de invisibilidad fue un detonante importante. 

 

A eso se sumó una serie de circunstancias personales y colectivas que hicieron posible dar el paso. Pero, sobre todo, fue la gente que conformaba el partido la que me hizo creer mucho más en mí de lo que yo hubiera creído jamás. Vi personas que creían en la política activa, que creían de verdad en la capacidad de la gestión para modificar aspectos concretos de la vida y mejorar la vida del ciudadano.

 

Era un proyecto vocacional, no oportunista, y esas personas creyeron en mí de la misma manera que yo creí en ellas. Por eso siempre digo que somos un equipo. En este momento soy yo quien lidera, pero no porque se haya colocado a una persona al frente, sino porque existe un trabajo colectivo. Tomamos decisiones juntos, remamos en la misma dirección y compartimos un objetivo común.

 

S.- ¿Cómo imagina POR LA RIOJA dentro de diez años?

Me lo imagino consolidado e influyente, como un partido regionalista con capacidad real de reivindicación a nivel estatal, defendiendo los intereses y las necesidades de La Rioja con voz propia y sin subordinaciones. No lo imagino como una fuerza testimonial, sino como un proyecto político maduro, respetado y con capacidad de incidir de verdad en las decisiones que afectan a esta comunidad.

 

S.- ¿Qué le gustaría que pensaran los ciudadanos al escuchar el nombre del partido?

Me gustaría que pensaran que POR LA RIOJA es un lugar seguro donde poder reflejar sus intereses y sus necesidades. Un espacio donde se les va a escuchar, donde se les va a tener en cuenta y donde la política no se hace de espaldas al ciudadano, sino con él. 

Que sientan que, por fin, hay un proyecto político que les representa de verdad.

 

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